La revolución reproductiva


Más población, menos nacimientos

Con otros colegas, desde aproximadamente 2005, venimos desarrollando y promoviendo una teoría general de la modernización demográfica basada en el concepto de reproducción poblacional y en sus distintos grados, cuantificables, de eficiencia. La hemos bautizado Teoría de la Revolución Reproductiva. Nos mueve la constatación de que el cambio demográfico apenas tiene ningún papel en los marcos teóricos del resto de ciencias sociales. Consúltese cualquier manual de teoría sociológica y se verá que la demografía no aparece. Se da así la paradoja de que el cambio demográfico no se tiene en cuenta para explicar cambios sociales como los relacionados con la pareja, las formas de familia, los determinantes en la decisión de tener hijos, los cambios en los ciclos de vida, las características de etapas como la juventud o la vejez, los movimientos migratorios, la distribución espacial de las personas, las relaciones intergeneracionales… Creemos que en buena parte esto ocurre por la incapacidad de los propios demógrafos para trascender la mera descripción y proporcionar también explicaciones a los propios procesos demográficos de largo alcance.

Puede encontrarse más información sobre la teoría, sus conceptos, actividades, trabajos y publicaciones en estas otras páginas:

Presentación
Conceptos y definiciones
Antecedentes
Proyecto de Investigación
Publicaciones
La TRR en Wikipedia
Difusión

Nuestra teoría se integra en el conjunto de las teorías sobre la modernización social, pero también asume principios similares a los que sirven de marco a teorías del cambio productivo, como el de la Revolución Industrial. Sostiene que, igual que ha ocurrido en otros sectores productivos antes, como el de las manufacturas o el del tratamiento de la información, la “producción de personas” ha experimentado un salto cualitativo en su eficiencia, una revolución productiva. La “Revolución Reproductiva” supone un salto, no una evolución gradual, en la eficiencia con que el input de cualquier sistema demográfico, los nacimientos, es aprovechado para reproducir al propio sistema. El principal factor determinante es, claro está, la duración de las vidas. En particular resulta crucial la proporción de cada generación que consigue sobrevivir hasta edades umbrales para la propia capacidad reproductiva del sistema, como las edades fértiles, o las edades maduras, cuando ha sido posible ya completar la crianza de los propios hijos.

Uno de los principales efectos de la eficiencia conseguida, al haber dejado de ser necesarias las elevadas fecundidades del pasado, es que la mujer ha quedado liberada en gran medida de su sujeción ancestral a los roles reproductivos. Es posible así unificar en un marco teórico único la explicación de fenómenos históricos que hasta ahora han requerido la proposición de dos marcos diferentes, la teoría de la transición demográfica y la de la segunda transición demográfica.

Pero también propuestas más parciales, externas a la demografía, quedan incluidas y encajan entre sí en el marco general de la TRR. Es así con las teorías de Richard Easterlin (la relevancia de los pesos relativos intergeneracionales en los ciclos del mercado laboral y la fecundidad), John Caldwell (el cambio de sentido en los flujos de recursos entre generaciones como determinante de la transición demográfica) o Gary Becker (la relación microeconómica entre el tamaño de las descendencias y los costos de oportunidad que suponen los hijos para las madres). Aún más, integra la modernización demográfica en un marco teórico general sobre la modernización, a la par con la modernización social, política y económica.

Se pone fin de esta manera a la penosa situación arrastrada hasta ahora por la demografía: tener como objeto de estudio el cambio histórico más espectacular experimentado por la humanidad en toda su historia y no ser capaz ni de explicarlo convincentemente ni de presentarlo como un factor relevante de cambio para el resto de las ciencias sociales.

5 pensamientos en “La revolución reproductiva”

  1. Este estudio es basura. Las ciencias sociales es tan ciencia como la psicología.

    Una pirámide de población, no menos pronunciada, sino INVERTIDA no se explica por el aumento de esperanza de vida.

    Hay que ser subnormal para tratar de darle la vuelta al problema y creer que es algo “normal”.

  2. Solo felicitarles por la excelente iniciativa, que desde luego beneficiará a mucho como al suscrito. Mas adelante vertirè algún comentario. Saludos Vìctor Mezza Rosso.

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Julio Pérez Díaz, CSIC. Estudios de población y análisis demográfico