Eugenismo


Qué es el eugenismo

Portada de People (April 1931)

El eugenismo es el movimiento político e ideológico que predica una mejora cualitativa, biológica, “natural” de la población, frente a la mejora moral, económica o “cultural”.

A esa mejora la bautizó como “eugenesia” Sir Francis Galton, palabra que, literalmente, significa “ciencia del buen nacer”. Los mecanismos para conseguirla pueden ser “positivos” (por el fomento de la reproducción de los “más aptos”) o “negativos” (por las trabas o la incapacitación a los “menos aptos” para que no se reproduzcan).

Sus antecedentes son, en general, todas las naturalizaciones pseudocientíficas de la desigualdad humana (véase aquí el degeneracionismo). Esta desigualdad es utilizada como criterio para decidir qué personas convienen o no a la sociedad, al Estado o a la nación. Esta naturalización puede encontrarse incluso en La República de Platón. Lo que da tanta fuerza al eugenismo es una combinación peculiar:

  1. Esta vez, las diferencias humanas se van a explicar con una teoría biológica reciente y muy poderosa: la teoría de la evolución de las especies (Francis Galton es primo carnal nada menos que de Charles Darwin);
  2. Desde sus orígenes, el eugenismo tiene vocación política, es decir, no se limita a apelar al conocimiento o a la moral, sino que pretende que los propios Estados adopten medidas que lo favorezcan. Se trata del fundamento “científico” de políticas de población en toda regla.

Para conseguir el tipo de progreso predicado por los eugenistas, la vía principal es el cuidado y la selección de la “calidad” de las poblaciones, cosa que se puede conseguir interviniendo en todos los fenómenos demográficos: los nacimientos, las defunciones o las migraciones. Las medidas políticas adecuadas pueden ser, por tanto, muy diversas:

  • Reglamentar qué parejas pueden formarse, previo examen de su aptitud eugenésica. Pueden imponerse, por ejemplo, certificaciones de “aptitud matrimonial”, como se hizo en muchos países americanos. También pueden prohibirse las uniones e, incluso, las relaciones sexuales, con personas pertenecientes a etnias “malas”, como ocurrió en los inicios de la Alemania nazi (los judíos que tenían relaciones con alemanes podán ser condenados a muerte), en EEUU hasta hace escasas décadas (existían leyes prohibiendo a los negros tener relaciones con las mujeres blancas), pero ocurre hoy también en Israel (existen sentencias sobre abusos en que se considera un agravante que el abusador fuese palestino).
  • Fomentar la inmigración desde países con una población “mejor”. Esta fue la política poblacionista de muchas excolonias, que temían un exceso de composición “nativa” en su raza. Muchos países de América latina tuvieron políticas estatales de captación de inmigrantes europeos y freno a la inmigración asiática, pero también Australia ha mantenido esa política muchísimo tiempo. Hoy , basada esta vez en criterios socioeconómicos, está cada vez más extendida.
  • Evitar la inmigración desde países con “peor población”, la otra cara de la misma moneda. Probablemente el caso más importante sean las leyes estadounidenses de 1924, que fijaban un número máximo de inmigrantes y lo distribuían según “cupos” más o menos grandes según la conveniencia del país de origen. En ellas tuvo un peso fundamental la presión antiinmigratoria de los sectores eugenistas nacionales. Estas primeras leyes establecieron los cupos según los países “originarios” de la constitución del país, primando los europeos del norte. Pero EEUU llegaría a establecer después cupos según las notas medias extraídas en los tests de inteligencia por cada nacionalidad (ver Coeficiente de inteligencia y eugenismo).
  • Esterilizar a quienes presentan características físicas o mentales poco convenientes y que podrían transmitirse hereditariamente (en este caso han sido leyes de esterilización obligatoria las que se han utilizado en los países más avanzados). El país más conocido por tales prácticas fue la Alemania nazi, pero su legislación estaba basada en la estadounidense, la primera, en realidad, en ser aprobada, y los países nórdicos han mantenido este tipo de esterilizaciones hasta la década de los setenta (Ver el post sobre la esterilización forzosa en EEUU)
  • El aborto preventivo de discapacidades hereditarias. Todavía quedan restos de esta práctica en las leyes actuales (el “eugenésico” es todavía uno de los supuestos legales que justifican el aborto en muchos países, incluída España).

En los manuales de sociología o en los libros de historia se recuerda frecuentemente que en cierta época las ciencias sociales, deslumbradas por Darwin y su teoría de la evolución, tuvieron facciones “biologistas”, como el propio “darwinismo social”. Se trataría de corrientes meramente teóricas e intelectuales, que hoy pueden estudiarse en los libros como curiosidades históricas. Sin embargo a finales del siglo XIX y hasta el final de las segunda guerra mundial el eugenismo fue una posición intelectual hegemónica y prácticamente universal, compartida en sus distintas versiones por la práctica totalidad del espectro político. Fueron eugenistas Winston Churchil, Bernard Shaw, J.M. Keynes, Henry Ford, Theodore Roosevelt, el movimiento libertario ibérico y los nazis alemanes. Durante la guerra civil española eran eugenistas el Consejero de Sanidad del Gobierno de Cataluña, un anarquista, y Antonio Vallejo Nájera, el Director de Prisiones Militares nombrado por Francisco Franco.

Tras su derrota en la segunda guerra mundial, la constatación de las atrocidades cometidas por Alemania en nombre la mejora biológica de la población desprestigió esta corriente y en todas partes sus defensores reconsideraron sus creencias o, simplemente, dejaron de tener el gran predicamento político y el apoyo económico e institucional de las décadas anteriores. Después vino un gran silencio historiográfico, hasta el extremo de que muy poca gente ha oído hablar nunca del eugenismo. Sin embargo, estas ideas jugaron un papel fundamental en el desarrollo de la demografía, y ya va siendo hora de revisar la falsa imagen de “asepsia” y neutralidad ideológica que tiene nuestra disciplina.

En este blog puede encontrarse más material sobre el eugenismo:

Otras pistas sobre el tema:

 

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Un pensamiento en “Eugenismo”

  1. Hola Julio,

    Me alegro mucho de haber descubierto tu blog porque leyéndolo estoy despejando todas mis dudas e ignorancia en el tema de la eugenesia o, al menos, eso creo.

    Llegué a este concepto en mi estudio por comprender los hechos históricos que tuvieron lugar en el siglo XX. Es como si todos los hechos históricos que acaecieron en esa época tuviesen una fuerte vinculación con la idea de eugenesia, casi todo podría explicarse a consecuencia de esta idea y seguramente porque se trate de una idea que repercutía directamente en las decisiones políticas y económicas de los países, quién sabe si quizás aún repercute.

    Ahora comprendo un poco mejor el por qué del racismo y el genocidio que hubo durante el s. XX. Como una idea mal interpretada puede llevar a que se comentan actos de lo más inhumano.

    Qué decir de la psicología y la psiquiatría que en manos de algunas personas (profesionales) que malinterpretan las ideas y las técnicas, como pueden ser la eugenesia o los test de inteligencia, etc… esterilizaron o bien exterminaron a miles y millones de personas injustamente porque se les consideraban inferiores e inútiles y en todo caso una carga para la sociedad, ya que consumía los escasos recursos, además de resultar algunos un peligro público.

    Veo que la eugenesia es una palabra que asusta a la sociedad de hoy, los hechos históricos han demostrado las barbaries cometidas bajo ella. He leído que existen dos tipos de eugenesia positiva y negativa, pero ambas me parecen perversas, la positiva creo que discrimina y la negativa directamente extermina. Aunque también es cierto que la eugenesia actual, la cual ha tomado otro nombre, supongo para que no se le relacione como lo anterior, tiene otro objetivo más encaminado a la prevención o curación de enfermedades y otros problemas.

    El debate está servido sin duda, yo aún necesito aclarar muchos conceptos, veo cosas buenas en la eugenesia, creo que es razonable que se puede modificar la genética a fin de evitar enfermedades y incluso hacer algunas mejoras, pero sin caer en el error de buscar seres superiores ni acabar con el resto, inferiores. Veremos a ver si no acabamos como en las películas de Blade Runner o Gattaca… jejeje.

    Bueno, enhorabuena por el blog, aún me queda muchas visitas que hacerte y algunos que otros comentarios. Necesito aclararme con el caso español, la eugenesia en España, me interesa el periodo de la II República, Guerra Civil española y Franquismo, conocer las prácticas eugenésicas en estos periodos, aunque me interesa en particular el “Dr.” Vallejo Nájera.

    Saludos.

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Julio Pérez Díaz, CSIC. Estudios de población y análisis demográfico