Desigualdades en mortalidad tras el inicio de la discapacidad


Reproduzco a continuación una entrada reciente de Envejecimiento en Red acerca de un artículo que Mathias Voigt y sus “mayores” acabamos de publicar, relacionado con su reciente tesis doctoral, en la que actuamos como codirectores Diego Ramiro y yo, y en la que asesoró y ayudó enormemente Antonio Abellán.


El post de EnRed es el siguiente:

¿Afectan las disparidades sociales al riesgo de muerte tras el inicio de la discapacidad?

Para evaluar y tipificar trayectorias de salud de las personas mayores con discapacidades crónicas se requiere combinar una gran variedad de trayectorias individuales muy diferentes. Generalmente, la trayectoria de salud y discapacidad de cada individuo implica un proceso muy complejo y esto dificulta hacer generalizaciones para toda la población. Por esta razón, no se sabe mucho sobre cómo las condiciones socioeconómicas de las personas modifican estas trayectorias tras el inicio de una discapacidad crónica.

Acaba de publicarse un trabajo de investigación sobre este tema referido a España. En primer lugar, el estudio propone una forma de tipificar las trayectorias de salud tras la aparición de la primera discapacidad permanente, utilizando información retrospectiva sobre la edad de inicio de la discapacidad y su gravedad en una cohorte de personas mayores en España. Después, tras identificar los tipos o grupos de trayectorias, se explora qué factores afectan al riesgo de muerte dentro de estos grupos en los cinco años siguientes a la evaluación inicial de su estado de salud. Esto ha sido posible gracias a información obtenida del INE, que enlazó los registros de los entrevistados en la encuesta de discapacidad de 2008 (EDAD) con los registros de mortalidad y el padrón de habitantes, para conocer quiénes de los entrevistados en la encuesta habían muerto o seguían vivos.

Las trayectorias de salud tanto para hombres como para mujeres (no hay grandes diferencias entre géneros) se pueden agrupar en tres grupos según la gravedad del primer evento y su edad de inicio. Para ambos géneros había un grupo que experimentó un inicio “leve o suave” de discapacidad y permaneció en este estado durante el resto del tiempo de seguimiento, los cinco años; también dos grupos más que habían experimentado un inicio de discapacidad grave y que se diferencian por la edad de inicio de la primera discapacidad; un grupo “severo temprano” que ha experimentado su inicio en sus 60 años y un grupo “severo tardío” que inicia su discapacidad a mitad de sus 70 años. Ambos grupos se caracterizan por haber experimentado al menos una discapacidad grave y, a menudo, una serie de nuevas discapacidades en los años posteriores.

El análisis de los riesgos de muerte dentro de estos grupos de trayectorias identifica que la capacidad para realizar actividades de la vida diaria, como pueden ser las de dar un paseo o ver a amigos y familiares, muestra efectos importantes positivos en la supervivencia en todos los grupos. Sin embargo, las disparidades sociales por ingresos familiares y nivel educativo tuvieron un efecto pequeño sólo en el grupo de trayectoria leve, y solo afectan marginalmente al riesgo de muerte tras el inicio de la discapacidad crónica en la vejez en los otros grupos. Estos resultados se contrastan con los de individuos sin discapacidad, entre los que encontramos una diferencia social fuerte ante al riesgo de morir dentro del período de seguimiento de cinco años, como era de esperar.

Algunas conclusiones:

El conocimiento de la existencia de trayectorias de salud y discapacidad permite su uso en estudios sobre la salud de las personas y las políticas públicas. Las personas que inician su trayectoria de discapacidad severa a edades superiores tienen menos posibilidad de adaptarse a esa situación, es decir, su capacidad de resiliencia es menor. Por tanto, las personas encuadradas en la trayectoria “severa tardía” requerirían especial atención (y costes más elevados) si se quiere reducir su empeoramiento de salud y riesgo de muerte.

Las diferencias socioeconómicas entre grupos de población en general juegan un papel importante en la salud y riesgo de muerte: a menor estatus socioeconómico, mayor riesgo de mala salud y muerte. Es una afirmación ya muy estudiada.

Pero nosotros señalamos en nuestro estudio que la aparición de la discapacidad en la vejez, en las trayectorias ya indicadas, iguala más a los individuos tras la aparición de la primera discapacidad, independientemente de las condiciones socioeconómicas de su vida previa. Esto podría estar indicando que la universalización de la sanidad y la mejora en los cuidados a los dependientes tienen un efecto (muy) positivo en la población, en especial entre los más desfavorecidos. Este hallazgo es relevante para la investigación de las desigualdades en salud. Se precisan más estudios para confirmar estos hallazgos y la importancia del contexto socioeconómico en la evolución de la discapacidad y la supervivencia.

Encontramos que la capacidad para realizar actividades de la vida diaria, como pueden ser las de dar un paseo o ver a amigos y familiares, muestra efectos importantes positivos en la supervivencia en todos los grupos o trayectorias. Una red social activa beneficia a las personas con discapacidad (y a las demás), mejora su salud y reduce el riesgo de muerte.

Ante este hallazgo sobre la importancia de la red social activa, se nos presenta actualmente, cuando escribimos esta nota, una grave disyuntiva en estos momentos de pandemia del coronavirus (2020). Como medida de protección contra el contagio, se recomienda el distanciamiento social y el cuasi-aislamiento de las personas mayores más frágiles. Dramática PARADOJA ante las conclusiones de nuestro estudio.


Música en ApdD: Words of Wonder/Get Up Stand Up feat. Keith Richards | Playing For Change | Song Around The World

 

 

Diferencias educativas y laborales en la pareja y su relación con la fecundidad


Colegas y amigos del Centro de Estudios Demográficos acaban de dar difusión en Perspectivas Demográficas, el boletín divulgativo del CED, a los resultados de un proyecto de investigación sobre la fecundidad de las parejas en relación a sus diferentes situaciones laborales y educativas. Constatan un cambio drástico de la tradicional primacía de la educación y la estabilidad laboral masculina; en España es ahora la situación de la mujer la que muestra una relación directa con el número de hijos.  Aquí tienes el link al pdf y el resumen editorial:

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Becas curso 2021 en CEDEPLAR


He recibido el siguiente correo, a través de muy queridos amigos demógrafos de REDMET Venezuela, en el que se ruega dar difusión a la apertura del proceso de selección para cursar con becas los estudios de maestría y de Doctorado en Demografía en CEDEPLAR, Brasil. Me hago eco aquí, la institución organizadora es de prestigio, conozco a algunos de sus docentes y os lo recomiendo si tenéis la posibilidad. Este es el correo con los datos y plazos:

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Las pensión femenina en España: una triple discriminación


Antía Domínguez-Rodríguez, Pilar Zueras y Pau Miret Gamundi son compañeros de profesión y vocación, del Centro de Estudios Demográficos, y acaban de publicar en la Revista Española de Investigaciones Sociológicas este interesante artículo al que tenéis acceso online completo. En él explotan los microdatos de las Historias Laborales de la Seguridad Social y los de la Encuesta de Población Activa para analizar las jubilaciones masculinas y femeninas, desde una perspectiva comparada entre las sucesivas generaciones. Me limito aquí a reproducir su introducción, verás que dan ganas de leerlo completo:

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Poblacionismo


 

Las políticas demográficas no aparecieron hasta el siglo XIX porque la propia demografía no empezó a existir hasta entonces. Pero ello no significa que no hubiese “doctrinas sobre población” muchísimo antes, especialmente en el pensamiento económico que acompañó el surgimiento de los estados absolutos, tras la Edad Media. Durante los siglos XVII y XVIII proliferaron las teorías sobre la mejor gestión de la economía estatal, especialmente en la corriente que hoy conocemos como “mercantilismo”, que veía en la población un factor importante para el poder económico de cualquier reino. Las teorías mercantilistas sobre ese papel de la población y sobre la manera de modelarlo se conocen como “poblacionismo”. Seguir leyendo Poblacionismo

Ejercicio 13. Tasas netas de reproducción


Enunciado

En este ejercicio se pretende comparar la reproducción de dos generaciones femeninas reales, las que nacieron en España en los quinquenios 1871-1875 y 1936-1940, separadas históricamente por un cambio realmente importante en la dinámica poblacional.

Además de servir para ejercitar el cálculo de los principales indicadores de fecundidad y reproducción, el ejercicio permitirá sopesar la importancia que la mortalidad tiene también para la reproducción, invisible cuando el análisis se limita a la fecundidad (un error muy frecuente, hasta el punto de que la mayor parte de los analistas y medios de comunicación identifican equivocadamente fecundidad y reproducción).

Para el ejercicio disponemos de las siguientes tablas de datos: Seguir leyendo Ejercicio 13. Tasas netas de reproducción

Pirámides mal hechas


 

España 1900

Una de las partes de esta web que tiene más usuarios es la que se refiere a las pirámides y su construcción, y también es la que genera más consultas vía email. En particular la correspondencia con un historiador, Fernando Manzano Ledesma (Universidad de Oviedo), me ha proporcionado ideas y materiales con los que abrir una serie sobre los errores más frecuentes en estos gráficos. Empezaré con un caso significativo, para ir añadiendo otros en el futuro. Se trata de la pirámide dibujada con datos correspondientes a intervalos de edad de distinta amplitud, cuando se dibuja directamente, sin ponderar tales amplitudes: Seguir leyendo Pirámides mal hechas

El retrato de castas


Quienes creen en la existencia de razas y, aún más, los convencidos de poder clasificar a las personas por su raza, no suelen pensar en los efectos de su mezcla. ¿En qué raza situar al descendiente de progenitores de raza diferente? No es un problema menor porque, hasta el siglo XX, y todavía hoy en muchos países, la raza ha conllevado derechos diferentes, y su mezcla supone complicaciones legales y administrativas graves. El imperio español en América proporciona una ilustración magnífica de tales problemas.

Antes de continuar, si eres de los que aún no tiene claro el estado de esta cuestión en términos científicos, aquí tienes algunas pistas:

Los problemas conceptuales y administrativos que genera la mezcla, cuando se cree en la existencia de las razas, son tales que muchos gobiernos, en todo tiempo y lugar, han optado por hacer ilegal esa mezcla, castigándola incluso con la muerte. Sin llegar a ese extremo, las penalidades y sanciones posibles, legales o sociales, han sido incontables. Y, pese a todo, al margen de que la actual genética de las poblaciones desmiente abrumadoramente la existencia de eso que durante toda la historia humana se ha denominado “razas”, siempre hubo personas que se saltaron esas barreras culturales o legales contra la supuesta mezcla. No era necesario esperar al desarrollo de la genética si se prestaba una mínima atención a ese demoledor comportamiento humano.

La obcecación en el prejuicio racial es característica de todos los procesos coloniales europeos porque ahí la diferencia y la necesidad de preservarla parecen diáfanas. Sin embargo es también donde de manera más clara se puede observar el papel corrosivo que la mezcla tiene para el concepto de raza. Comento el caso específico de la colonización americana española iniciada en el siglo XVI porque lo ilustra muy bien.

Dicha colonización fue una continuación de los patrones políticos y administrativos desarrollados en la colonización de la propia península ibérica durante la conquista castellana, hasta la unificación con Aragón y la consolidación de la primera de las monarquías absolutas que pondrían fin a los regímenes medievales (la toma de Granada, que culmina esta inflexión, se produce precisamente en 1492).

Este nuevo Estado concedía una importancia multiplicada a la “pureza de sangre” no sólo por construirse sobre un sustrato poblacional parcialmente musulmán (debieron abjurar para convertirse al cristianismo) sino también judío (igualmente expulsado u obligado a la conversión). España nacía evangelizadora,  vigilante de la pureza de sangre y colonizadora, y este sustrato político marca la historia de América.

Nótese que no se hablaba estrictamente de razas, hubiese sido imposible tras siglos de coexistencia entre las tres grandes religiones y la gran diversidad de procedencias de la población (el propio Colón era genovés). Lo que hicieron oficialmente los sistemas coloniales españoles en América fue distinguir “castas”.

El momento fundacional lo ponía fácil; estaban los españoles, los indios, y también los esclavos negros que, de forma creciente, fueron acompañando la colonización, y así se cuantificaba y clasificaba la población en los primeros recuentos o en los registros de movimientos portuarios (nótese que administrativamente la clasificación es ridículamente ciega a la población “extranjera” europea, ajena al imperio, que desde el principio empezó a llegar también). En esta tríada sí se llegaba a hablar de tres razas diferentes, considerando a cada una “pura”, comparadas con los descendientes de la mezcla (como siempre, la supuesta “pureza” no resiste el más mínimo contraste con la realidad, la península ibérica del siglo XV había sido todo menos racialmente pura).

En la Europa de la época, la reproducción humana había estado sujeta a una estricta y compleja regulación jurídica, familiar y social, en la que la Iglesia y las diferencias sociales estaban siempre presentes. La regulación del matrimonio y de su descendencia era férrea, y preveía medidas ante los emparejamientos ilegítimos y sus “frutos” igualmente ilegítimos (la iglesia regentaba las inclusas y contribuía a la gestión de los burdeles, algunos creados por la propia corona). Todo esto saltó por los aires en las colonias, pese a los patéticos esfuerzos de reproducir el mismo marco regulador.

En América el problema de la mezcla surgió de inmediato, y de forma muy “alarmante” ya en la segunda generación. Los colonizadores tenían una composición abrumadoramente masculina y no tuvieron reparos con las mujeres indígenas, “legalmente” o por la fuerza si encartaba. Y tuvieron muchos hijos, claro, reconocidos o ignorados.

El resultado para los “contables” de los virreinatos fue la necesidad de distinguir nuevos sub-tipos de población y regular sus diferentes derechos y obligaciones. La cosa no era demasiado complicada para esa segunda generación, al menos conceptualmente, porque las variaciones eran limitadas:

  • Mestizo: descendiente de español/a con indio/a
  • Mulato: descendiente de español/a con negro/a
  • Zambo o lobo: descendiente de  indio/a con negro/a

La complejidad era algo mayor, por las diferencias entre que la casta paterna y materna fuese una u otra. Pero a la tercera generación la cuestión empezó a volverse endemoniada por pura combinatoria, y es fácil imaginar cómo estaba un siglo después. Mantener el sistema hizo necesaria una labor pedagógica y de divulgación de las clasificaciones oficiales, y un ejemplo impagable de esta labor es todo un género de la pintura de la época, la pintura de castas. Introduce esa expresión en el buscador web del Museo de América y podrás ver multitud de ejemplos. También el video que encabeza esta página es resultado de una colección de estas pinturas, en este caso en el Museo de Historia Mexicana. Pero hay muchos más en infinidad de museos y colecciones particulares. Aquí tienes algunos ejemplos:

Museo Nacional del Virreinato, Tepotzotlán, Mexico

Pero toda pedagogía tiene sus límites a la hora de convencernos de la existencia de tipos ideales que no existen en el mundo real. A medida que pasaba el tiempo la complejidad se volvió inmanejable. En el siguiente gráfico (que debemos agradecer al trabajo de D. Riaño Rufilanchas) tenéis una muestra de ello, y eso que sintetiza sistemas distintos de definiciones, no siempre coincidentes:

Síntesis gráfica de D. Riaño Rufilanchas

Tan complicado se volvió distinguirlas que en los distintos virreinatos se llegó a obligar a los indígenas a vestirse de manera identificable. Mucho de lo que hoy es considerado indumentaria típica es en realidad una imposición legal para resolver el papel “disolvente” de la mezcla, sin relación alguna con la vestimenta real previa a la colonización. Como botón de muestra, buena parte de la supuesta ropa tradicional de las mujeres andinas (vestidos, chales) son en realidad de origen andaluz y resultó de una imposición del virrey español Francisco de Toledo en 1572.

Traje típico en Boliviae

Datado en 1790,  el primer censo de Nueva España (el virreinato abarcaba desde la actual Costa Rica hasta una parte amplísima de lo que hoy es EEUU), también conocido como Censo de Villagigedo, las clasificaciones publicadas incluían, claro está, la de la población por casta, junto al sexo o la edad. Un absoluto sinsentido sin antecedentes o continuidades cotejables que, gracias al trabajo de la Dirección General de Estadística de México podemos hoy consultar:

Este sinsentido empezó a declinar porque los movimientos de independencia abolieron en el siglo XIX los privilegios, impuestos y obligaciones basado en el sistema de castas. En muchos casos quedaron además abolidas en las nuevas constituciones. Sin embargo no fue el fin de las castas. La construcción ideológica y simbólica de los nacionalismos de Estado, asociados a los movimientos de independencia, cayó en el error opuesto de utilizar las castas y los mitos sobre la pureza original, esta vez para construir el pasado “nacional”. Hoy es prestigioso en ciertas ideologías políticas decir que  uno es de origen indígena, pero casi nunca se mencionan los otros ancestros en la saga familiar, especialmente si era “española”. Por no hablar de la discriminación, en el otro extremo, que sigue ejercitándose contra indígenas o descendientes de esclavos.

Otras pistas:

 


Música en ApdD: La Tierra Del Olvido | Playing For Change | Song Around The World

Webinar “Impacto social de la pandemia”


Como parte de las actividades de divulgación dentro de la Plataforma de Salud Global (https://pti-saludglobal-covid19.corp.csic.es/), seguimos con la serie de WEBINARS denominados “EL CSIC DA RESPUESTAS”.

El cuarto webinar será el próximo Miércoles 10 de Junio, a las 20:15, y tratará sobre “Impacto social de la pandemia”.

Será retrasmitido a través del canal de YouTube del CSIC (https://www.youtube.com/user/CSICDptoComunicacion)

Os animamos a participar enviando vuestras preguntas a webinar@csic.es o en directo en el chat de YouTube.


Música en ApdD: Cleverson Silva – Mestrinho – Pipoquinha – Forró Novo

Ejercicio 14: Ajuste lineal entre fecundidad y mortalidad


Gráfico en la web de Jorge Espinoza Abud, muy buena

Cómo calcular el juste lineal entre dos variables (mortalidad y fecundidad), usando Excel

Este es un ejercicio guiado, consistente en  calcular y graficar la relación lineal entre dos variables demográficas utilizando una hoja de cálculo. El método no es exclusivo de la demografía y puede servir en muy diversos ámbitos. Cada cual puede adaptarlo al suyo, o a las mismas variables pero en su país o región si las publicaciones estadísticas requeridas están accesibles.

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Julio Pérez Díaz, CSIC. Estudios de población y análisis demográfico