Certificados prematrimoniales y eugenismo


Una de las medidas con las que el eugenismo, a principios del siglo XX, pretendió mejorar la calidad poblacional, fue promoviendo un certificado de “aptitud” matrimonial como condición para el casamiento. Muchos países lo mantienen todavía, como Argentina, México, Venezuela o España, aunque en la actualidad tiene un componente médico muy centrado en alguna incompatibilidad entre la pareja, como la del RH sanguíneo. Sin embargo, en sus orígenes, lo médico se mezclaba con componentes moralistas y pseudocientíficos, excelente ejemplo del elitismo, sexismo y hasta racismo coexistente a menudo con el reformismo médico y social. Presento aquí un texto que lo ilustra perfectamente:

En 1945 la Asociación Médica Hondureña, a través de su revista, publicó una interesante argumentación para justificar que “esta Asociación se dirija por medio de la Secretaria, al Congreso Nacional’ solicitando la incorporación en nuestro Código Civil, la obligación del certificado pre-nupcial”. En ese documento se hace un repaso a los países que ya tienen aprobada una legislación similar, y son muchos, desde la URSS hasta multitud de estados de EEUU, pasando por Finlandia, Bulgaria, Chile, Ecuador, Venezuela y muchos otros. La solicitud, además, va descartando diversos argumentos en contra, hasta llegar a los estrictamente deontológicos, donde puede encontrarse esta perla:

“Los obstáculos de moral médica, son en la actualidad los más inconsistentes. Estando el médico obligado moralmente a defender la salud pública, no incurre en ningún pecado de Deontología Médica al denunciar a un futuro cónyugue que padezca de Lepra, Sífilis, Blenorragia, Enagenación Mental, etc., etc., ya que por esa maldita unión matrimonial se ocasionará gran daño a una mujer pura y sana, además de que se van a echar al mundo seres enfermos y degenerados que vienen a constituir una vergüenza para la familia y para la sociedad.”

El texto completo se encuentra aquí:

Otro texto de la época, esta vez publicado en Venezuela y mucho más descriptivo de los países que tienen alguna modalidad de certificado:

  • G.T. Villegas Pulido (1938), El certificado prenupcial, Boletín de la Academia de Ciencias Políticas y Sociales, Tomo III, Nro 2.

Hoy resulta notorio el componente moralista, y el escaso conocimiento acerca de la hereditabilidad de las diversas dolencias que se consideraban transmitidas entre generaciones (así puede leerse en la cita de arriba que la lepra, la sífilis o la enajenación mental comparten el mismo mecanismo de transmisión). Pero conviene recordar el gravísimo problema que, en particular, suponían en la época las enfermedades de transmisión sexual, y la práctica unanimidad en el ámbito médico sobre la conveniencia de que los gobiernos adoptasen medidas para combatirlas. Esta corriente médica internacional debió ser moralista de manera casi forzosa, porque era la moral religiosa la que se oponía a este tipo de regulaciones y debía responderse en el mismo plano. Por ello se enfatizaban, además del control prenupcial, novedades como la educación sexual o la erradicación del curanderismo, además de los efectos epidemiológicos de la prostitución o el tratamiento de las enfermedades venéreas. El caso de Argentina ha sido estudiado de manera extensa y ofrece un ejemplo magnífico:

Sobre la aprobación y resultados del test premarital en EEUU:


Música en ApdD: Jeff Beck – Pork Pie Hat

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