La “rúcula de la ira”. Historias de vida de los migrantes en la Piana del Sele (Provincia de Salerno, Italia)


Por
Yoan Molinero Gerbeau
(CSIC – España)
Gennaro Avallone
(Università degli Studi di Salerno – Italia)

La Piana del Sele es un enclave de agricultura intensiva en Salerno, a unos 80 kms al sur de Nápoles, un vasto territorio de unos 500 kms cuadrados (once municipios) donde, según el registro de empresas de la Cámara de Comercio de Salerno, en 2014 había unas 8.000 empresas agrícolas, con unas 5000 hectáreas de invernaderos (MEDU, 2105). La economía está en constante desarrollo y es bastante diversificada, pero el peso del sector primario aquí es dominante.

Una de las actividades productivas de mayor auge en la última década son los llamados productos de cuarta gama, las ensaladas envasadas y listas para el consumo. Cerca de 3000 hectáreas se destinan a su producción (el 60% de los invernaderos de la región), destacando la de rúcula. Según el Consejo para la Investigación y la experimentación en agricultura (CRA) la Piana del Sele genera el 60% de la producción nacional de productos de cuarta gama (CRA, 2009). Un vistazo aéreo de la región desde GoogleMaps demuestra que la presencia de invernaderos en la región es apreciable desde el espacio.

Desde que en los años 80 se empezó a internacionalizar el sector (orientándolo a la exportación), con la implantación de invernaderos (que han ido desestacionalizando la producción) o la explotación intensiva de las tierras mediante el uso de nuevas tecnologías y fertilizantes químicos, la necesidad de mano de obra ha crecido exponencialmente. Los motivos de que sea cubierta con mano de obra migrante exceden al propósito de este artículo, pero se pueden resaltar dos grandes causas: la falta de suficiente mano de obra local dispuesta a este arduo trabajo, mal remunerado y con escaso reconocimiento social,  y la abundancia de extranjeros dispuestos pese a todo.

Este cuadro social hizo que escogiéramos la Piana del Sele como uno de los lugares donde desarrollar la investigación de campo prevista en una de las áreas de estudio del proyecto TEMPER (www.temperproject.eu) y consistente en la realización de entrevistas en profundidad con migrantes marroquíes y rumanos que trabajan en la agricultura de la región.

Entre otros objetivo, básicamente buscábamos entender las historias de vida de estos trabajadores agrícolas: sus motivos para emigrar, las rutas que siguieron, los trabajos que hacían y hacen, etc. Tras veinte días de investigación de campo, entre el final del mes de Julio y la mitad de Agosto, hemos podido comprobar de primera mano cómo en plena Europa occidental todavía en 2015 se sigue sobre-explotando de forma masiva, a la luz del día y con plena impunidad, a miles de trabajadores.

Los salarios de miseria, las horas extra no pagadas, las condiciones de trabajo inhumanas, las argucias legales para pagar las mínimas contribuciones sociales… todo recuerda a la situación descrita por John Steinbeck en su famosa novela “Las uvas de la ira”,  llevada al cine magistralmente por John Ford.

En la película, la familia protagonista (unos granjeros de Oklahoma en plena crisis de los años 30 en los Estados Unidos) ve como se les echa de las tierras que desde siempre han arrendado y trabajado y son empujados a emigrar hacia California, donde se habla de grandes extensiones de cultivos que necesitan mucha mano de obra. Resumiendo muchísimo el argumento, cuando la familia llega a su destino, se da cuenta de que el paraíso prometido es una tierra de explotación donde proletarios de todo el país acuden en busca de trabajo y los empresarios, conocedores de la existencia de ese famélico y desesperado ejército de reserva, pagan salarios de miseria muy por debajo de los establecidos por ley (siempre con la complicidad de los agentes estatales), para garantizarse una máxima rentabilización de su producción.

Paradójicamente, la Piana del Sele es por muchos llamada la “California de Italia” (MEDU, 2015) y para tantos y tantos migrantes representaba también esa oportunidad de salir de la miseria y obtener una vida mejor que la de sus propios países. La realidad fue otra. Entre aromáticos tés marroquíes, tomando un café, disfrutando una cerveza en un bar o simplemente en entrevistas realizadas sentados en una acera perdida de Santa Cecilia de Eboli, todos los migrantes coincidieron en que la situación de la Piana del Sele en nada se parecía a la Europa que soñaban. Salarios de entre 3€ y 4€ la hora, jornadas de hasta 13-14 horas, condiciones de trabajo durísimas (en pleno verano se alcanzan los 50º bajos los plásticos de los invernaderos), trabajo en negro, impagos, timos de todo tipo… ningún entrevistado confesó tener un trabajo que cumpliera la legalidad al 100%, la explotación de los migrantes en la agricultura de la Piana del Sele es masiva.

Uno se pregunta cómo aguantan este ritmo de vida y estas condiciones durante tanto tiempo y solo hablando con ellos pueden llegar a entenderse sus motivaciones y  la extrema dependencia que la ley italiana impone. En el caso de los marroquíes, la inmensa mayoría entró de forma irregular y tras trabajar durante años a precio irrisorio, cuando por fin han podido obtener su permiso de residencia (siempre vinculado a la existencia de un contrato de trabajo, por lo tanto dependiente de una relación de subordinación hacia el empresario), se siguen viendo obligados a aceptar estas condiciones durante más tiempo, pues cada renovación anual del permiso requiere del mantenimiento de un contrato de trabajo. Cuando por fin, tras cinco años de permisos regulares, obtienen su permiso indefinido, el ansiado pasaporte a la libertad, pueden haber pasado diez o quince años durante los cuales han dejado atrás su juventud, su salud y sus familias. Ninguno de los entrevistados ha valorado de forma positiva su experiencia en Italia.

Este panorama contrasta con su dignidad de trabajadores infatigables, siempre dispuestos a explicar serenamente su realidad. Compartiendo unos dulces, un té y momentos de tiempo libre se percibe la fuerza interna que les mantiene vivos y les empuja cada día a levantarse a las cinco de la mañana para encargarse de la siempre presente rúcula en la Piana del Sele. Explican que son trabajadores y han venido a trabajar, aún sabiendo que su salario es miserable y que son explotados por todas partes. Persisten en mantener la esperanza de un futuro mejor,  volviendo a su querida tierra natal o emigrando a Francia o Escandinavia, sueño de muchos que no desesperan aún de esta Europa que tan poco les ha dado y tanto debería agradecerles.

Por desgracia, la Piana del Sele es solo un enclave más en Italia donde numerosos informes y artículos señalan que se producen las mismas o incluso peores situaciones que las relatadas por nuestros entrevistados, como ha demostrado el reciente fallecimiento de tres trabajadores (Paola Clemente, Zakaria Ben Hassine y Abdullah Mohamed) en los campos durante el trabajo en Apulia (Sur de Italia) en este verano. Llama la atención que para el gran público italiano y europeo esta situación siga siendo desconocida pese a la magnitud que alcanza este fenómeno. Dar voz a estos trabajadores y visibilizar su situación ya suponen un primer paso; otras iniciativas como Funky Tomato buscan generar micro espacios de dignidad en la producción agrícola local. Pero son la UE y los gobiernos nacionales quienes deberían empezar a tomarse en serio el terminar con esta gran vergüenza.

Referencias utilizadas:

  • AVALLONE, G., “El campo neoliberal y su crisis. Agricultura, sociedad local y migraciones en la Europa del Sur”, Revista Crítica de Ciencias Sociales, núm. 6, 2013, pp. 39-55.
  • CRA, Coltivazione ecocompatibile di rucola per quarta gamma, Pontecagnano, Consiglio per la Ricerca e la Sperimentazione in Agricoltura, 2009.
  • MEDU, Terra Ingiusta. Rapporto sulle condizioni di vita e di lavoro dei braccianti stranieri in agricultura, Roma, Medici per i Diritti Umani, 2015

Noticias sobre las muertes de los trabajadores mencionados en el texto: http://www.dirittiglobali.it/2015/08/mohamed-zakaria-paola-cosi-si-muore-nei-campi-pugliesi/

Para saber más sobre la situación de los migrantes en la Piana del Sele hay varios artículos sobre el tema escritos por Gennaro Avallone en su perfil de Academia.edu.

El libro del sindicalista Anselmo Botte de CGIL-FLAI “Mannaggia la miseria. Storie di braccianti stranieri e caporali nella Piana del Sele” cuenta algunas historias de vida de migrantes trabajadores en la agricultura de esta región.

Informe Terra Ingiusta de MEDU

Cáritas Italia también está llevando a cabo un proyecto que estudia la explotación de los inmigrantes en la agricultura italiana, la Piana del Sele es también uno de los casos estudiados en su informe 2015.

El libro La globalizzazione delle champagne. Migranti e società rurali nel Sud Italia de Carlo Colloca y Alessandra Corrado contiene diversas investigaciones entre las cuales figura una de Gennaro Avallone sobre la Piana del Sele.

La ficha de la película a la que se hace mención en este artículo “Las Uvas de la Ira” en filmaffinity.

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Un pensamiento en “La “rúcula de la ira”. Historias de vida de los migrantes en la Piana del Sele (Provincia de Salerno, Italia)”

  1. Más que dos causas lo primero es causa y lo segundo consecuencia: “…se pueden resaltar dos grandes causas: la falta de suficiente mano de obra local dispuesta a este arduo trabajo, mal remunerado y con escaso reconocimiento social, y la abundancia de extranjeros dispuestos pese a todo…”

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