El antisemitismo de Henry Ford


Henry Ford, además de crear un nuevo tipo de industria, hacer de los automóviles un bien de consumo masivo y acabar siendo identificado con una forma específica de organización del trabajo y la producción (el “fordismo”), tenía ideas propias sobre los temas poblacionales. En la historia de la demografía estadounidense y mundial, la Ford Fundation tiene una relevancia extraordinaria, como promotora y financiadora (recomiendo encarecidamente la lectura de Caldwell, J., Caldwell, P. (1986), Limiting population growth and the Ford Foundation contribution. London: Frances Printer).

Sin embargo no es tan conocido el sesgo abiertamente antisemita de este magnate.

En 1918 Ford compra un pequeño diario rural, The Dearborn Independent, que convertirá en un diario de tirada nacional y utilizará en los años 20 para difundir sus propias opiniones, especialmente las antisemitas. Tanto es así que se le ha considerado una de las inspiraciones del nazismo (la admiración mutua de Ford y Hitler es bien conocida, hasta el extremo de que Hitler tenía un retrato de Ford en su despacho y es el único estadounidense cuyo nombre cita cuando escribe Mein Kampf).

En 1920 el diario empezó a publicar semanalmente una serie de artículos sobre la “Jewish Question” y se expandió rápidamente, hasta una tirada de cerca de medio millón de ejemplares, aunque con pérdidas considerables. Ante la censura en algunos lugares, se puso a la venta en las agencias locales de la empresa Ford. En la previa renovación de la plantilla del diario para acometar tamaña empresa Ford no regateó, y casi deja desierto el Detroit News, además de incluir congresistas y diplomados de espíritu patriota. Cuando hizo la recopilación de estos artículos y los publicó como The International Jew, the World’s Foremost Problem, el libro ocupaba cuatro volúmenes de unas 250 páginas, que se vendieron a un precio simbólico. La tirada inicial fue de 200.000 copias. En total debieron venderse 10 millones de copias, y Ford gastó cerca de cinco millones de dólares en su aventura.

  • El libro todavía es un auténtico manual para el antisemitismo contemporáneo en EEUU, de modo que puede puede consultarse o descargarse en Jew Watch, un portal contra “la criminalidad sionista mundial”.
  • Son muy recomendables las entradas The International JewHenry Ford de Wikipedia. Puede verse allí la foto de la Gran Cruz del Águila Alemana, la máxima distinción otorgada a un extranjero por el régimen nazi, que Ford recibió en 1938 de manos Karl Kapp y Fritz Hailer, cónsules alemanes en Cleveland y Detroit.

1938. Ford recibiendo la Gran Cruz nazi

Como suele ocurrir, ni los acontecimientos históricos ni sus personajes son unidimensionales, y la vertiente antisemita de Ford coexiste con su trato igualitario a los afroamericanos; sus fábricas fueron de los primeros sitios en no discriminarlos laboralmente, ni siquiera a nivel de organización sindical, lo que para la época y el lugar resulta realmente extraordinario.

Véase al respecto Mr. Ford, blacks and the UAW, página web

Las paradojas llegan al extremo de que personajes como Ford o Rockefeller hayan acabado por ser incluidos en el mismo saco de los tópicos de la extrema derecha estadounidense como miembros de la “conspiración internacional de banqueros y millonarios contra el pueblo americano”, casi un calco de la acusación que Ford hacía al sionismo internacional.

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