Comentario a la conferencia de El Cairo 1994, casi dos décadas después


A 18 años de la última Conferencia Internacional sobre la Población y el Desarrollo realizada en el Cairo, Egipto, en septiembre de 1994, Juanita Olaya nos regala esta personal reseña sobre que se planteó y decidió  allí. Le agradezco muchísimo el esfuerzo, y los meses que ha pasado trabajando conmigo en el CCHS-CSIC gracias a la pasantía que le concedió la Pontificia Universidad Javeriana de Bogotá, en la que estudió Historia y está en proceso de realizar su tesis doctoral. Su tema serán los cambios en el paradigma médico colombiano a mediados del siglo XX, y desde esa perspectiva está también interesada en la irrupción de la planificación familiar y en sus promotores.

Conferencia internacional sobre la población y el desarrollo. Cairo 1994

por Juanita Olaya Ruíz

Antecedentes

Tras el triunfo de Estados Unidos en la segunda guerra mundial, sus demógrafos se centraron en desarrollar políticas de control poblacional que garantizaran el control político de los países aún no “desarrollados” y la segura expansión de sus inversiones, especialmente para la región de América Latina.

La población pasó de ser una “oportunidad” para tales naciones a ser un “problema”, por la concentración del crecimiento en la población pobre, que no garantizaba la capacidad necesaria de consumo para la circulación y acumulación efectiva del capital y que acrecentaba además la “amenaza comunista”.

La estrategia de control poblacional se centró en hacer descender la fecundidad. Se invirtieron grandes sumas de dinero para extender el uso de anticonceptivos y promover programas de cooperación internacional como la Alianza para el Progreso en América Latina. Esta Alianza contemplaba desde la intervención militar hasta la entrega de “ayudas” alimenticias a través de agencias como USAID; programas de esterilización en zonas rurales, jornadas de atención médica y el diseño completo de estrategias de “modernización”.

Todo cambió con la administración Reagan en los 80’s. Estados Unidos dejó de ser el principal impulsor del control natal en el mundo; el nuevo gobierno se apoyaba ahora en ultraconservadores y antiabortistas, y la amenaza comunista venía decayendo. Así la planificación familiar, apoyada por las Naciones Unidas, perdió la financiación y difusión de quien había sido el principal interesado en expandirla. Esta situación continuó en los años 90’s con la administración Bush con identicos argumentos morales, religiosos, conservadores y antiabortistas. La ONU debió superar su estrecha dependencia de la financiación de EEUU, apoyándose en otras fuentes de financiación[1], y terminó por convertirse en el principal referente para el control del crecimiento poblacional en el mundo.

Durante los años 90’s el mundo presenció el fin de la guerra fría, la unificación de Alemania, la rápida desintegración de la URSS, el violento desvanecimiento de la antigua Yugoslavia, la última agonía de los sistemas socialistas. EEUU emprendió varias campañas de guerra contra países del tercer mundo como Somalia en 1993, Afganistán en 1996, año en el que también empezó la primera Guerra del Congo (auspiciada por el gobierno norteamericano y que duró hasta 2003), además de la guerra del Golfo Pérsico, avalada por la ONU y por la OTAN. Para esta década Estados Unidos tenía presencia dominante en America Latina, que se intensificó en lo militar gracias a la llamada lucha contra el narcotráfico en Colombia, Perú, Bolivia. También los procesos revolucionarios socialistas en América Central estaban en decadencia, y el poder gubernamental pasó a partidos de derecha, casi siempre aliados del gobierno estadounidense, como en Nicaragua.

En 1993 Bill Clinton fue elegido como presidente de Estados Unidos y retomó la ayuda económica al UNFPA. Su gobierno volvió a interesarse por las políticas de planificación familiar, con la extensión del aborto seguro y legal; esto desató una oleada de violencia por parte de los grupos pro-vida religiosos. En respuesta Clinton aprueba la ley del Freedom access to clinic entrances act en mayo del año 94 e implementó la fuerza especial VAAPCON (Violence Against Abortion Providers Conspiracy)[2].

El Cairo

En 1994 se celebró la que sería la última Conferencia Internacional sobre la Población y el Desarrollo, que reunió a mas de 180 gobiernos del mundo, una gran cantidad de ONG’s, grupos feministas, varias entidades bancarias y financieras (como el Banco Mundial y el FMI) y distintas agencias de las Naciones Unidas como OIT, la OMS, el FIDA, el UNFPA. El resultado de esta conferencia se consignó en un informe emitido por las Naciones Unidas que contiene el plan de acción, muy ambicioso en la letra, a veces ambiguo, que se ejecutaría según la soberanía, disposición y recursos de cada uno de los países.

Este plan alcanzaba hasta el 2015 y se basaba en la cooperación internacional como eje fundamental de su ejecución. Conjugaba diversos puntos de vista, y proclamaba un cambio en el orden político, económico, social, institucional y ambiental del mundo; pero en mi opinión no desembocó en compromisos integrales que contemplaran procesos factibles.

Entre los objetivos del plan de acción se encontraban brindar a las mujeres acceso a la salud sexual y reproductiva, educación, trabajo, y resignificar su rol en la sociedad y en la familia (el “empoderamiento”). Con ello se esperaba hacer descender tanto la fecundidad como la mortalidad. Esto marcó una diferencia en las metas del plan de acción que no pretendió satisfacer estadísticas ni objetivos demográficos, sino incrementar el nivel de vida de ciertas sociedades.

Otros objetivos fueron: generar relaciones equitativas entre las poblaciones y el medio ambiente, implementar un modelo productivo sostenible que permitiera a todos los países incorporarse a un mercado mundial más equitativo y menos depredador, para así erradicar la pobreza; cubrimiento en salud, que incluía la salud sexual y reproductiva; cubrimiento extensivo, al menos, en educación primaria y regulación de la migración.[3]

En la Conferencia se afirmó que alcanzar el desarrollo sostenible era esencial para resolver el problema de la pobreza y el crecimiento desequilibrado de la población. Fue definido como el crecimiento económico sostenido “con viabilidad de largo plazo de la producción y el consumo en relación con todas las actividades económicas”[4], cuyo objeto es “utilizar los recursos de la forma más racional desde un punto de vista ecológico”[5].

Las conclusiones atribuían a factores demográficos la pobreza, la causa o agudización de los problemas de degradación medioambiental y la imposibilidad de acceder a los recursos y su agotamiento. Para la Conferencia, existía una conectividad directa “entre crecimiento sin precedentes de la población, la persistencia y difusión de la pobreza y las desigualdades sociales y económicas”[6], el agotamiento “de los recursos básicos”[7] y la intensificación de “la degradación del medio ambiente”[8].

Esta tesis, enunciada en tiempos de la posguerra por los demógrafos estadounidenses, fue la carta de presentación del Cairo, que  casi 50 años después mantuvo el mismo postulado pero cambiando los medios para alcanzar el objetivo del desarrollo. La falsedad de esta teoría está comprobada históricamente. En América Latina la generalización del control demográfico se produce en los años sesenta del siglo XX, pero la pobreza no ha desaparecido. Hoy, aproximadamente el 35% de la población latinoamericana vive en esa condición[9].

El control del crecimiento demográfico no es la respuesta  a la erradicación de la pobreza. Lo fundamental para este objetivo son las transformaciones económico-sociales necesarias, que conllevan el uso soberano de los recursos naturales, financieros e infraestructurales, la redistribución de la riqueza y la consecución del pleno empleo con ingresos reales crecientes, el cubrimiento universal en salud y la eliminación de las condenas morales impuestas por creencias religiosas. Los países que han hecho algunas de estas transformaciones en América Latina han conseguido reducir ampliamente la pobreza. Tal es el caso de Venezuela, Brasil, Argentina y Cuba[jd1] .

En mi opinión el Cairo siguió teniendo cierto dejo desarrollista hegemónico y discriminatorio, pretendiendo la perpetuación de una dependencia política, económica e ideológica hacia las potencias del mundo. Lo evidencia que el plan de acción se formulase para los países subdesarrollados. Mientras tanto se siguió ignorando la dependencia, la pésima distribución de la riqueza, el sometimiento de todas las actividades humanas a las leyes de mercado y la aplicación sin límites de la regla de oro del capitalismo –la acumulación de capital-, como factores causantes de la degradación ambiental, el hambre, la desnutrición, la pobreza, la mortalidad.

La concentración sin precedentes de la riqueza mundial, la aplicación de políticas de ajuste estructural en la inmensa mayoría de los países del tercer mundo y su vinculación a raja tabla al mercado mundial, también impiden dramáticamente su avance. Imposible, en estas condiciones, hablar de desarrollo sostenible. Ni siquiera las grandes potencias son capaces de sostener tasas de crecimiento económico razonables en períodos de corto plazo. Las crisis económicas se hacen cada vez más recurrentes, profundas y de mayor duración. Basta ver la actual crisis que azota a las grandes economías.

La concepción hacia la que apuntaban las conclusiones de la Conferencia era la distribución desequilibrada de la población mundial. Este desequilibrio se origina por regiones de alto crecimiento demográfico –África, Asia y América Latina- y por otras de bajo crecimiento, como, Europa Occidental. La marcada juventud imperante en la estructura poblacional del Tercer Mundo, es la causa por la cual “en los próximos decenios muchos países registrarán aumentos importantes de la población en términos absolutos”[10]. La estructura poblacional de los países dependientes fue criticada por ser la causante de dificultades futuras, como pobreza, destrucción medioambiental y desarrollo sostenible. Las conclusiones afirmaban: “en muchos países, gracias a un crecimiento de la población más lento se ha tenido más tiempo para adaptarse a futuros aumentos demográficos. Esto ha aumentado la capacidad de esos países para atacar la pobreza, proteger y reparar el medio ambiente y construir la base para el desarrollo sostenible futuro”[11]. Si bien la existencia de mayor o menor población influye en los niveles de pobreza, no es determinante. Son más influyentes el medio geográfico, que posibilita la abundancia o escasez de recursos en un territorio determinado[jd2] , la soberanía económica y política, y, aun más, la posibilidad de la población de acceder a necesidades básicas como salud, educación, etc.

La tesis del desequilibrio poblacional por regiones tiene un cierto contenido xenófobo. Las potencias blancas y de bajo crecimiento demográfico, formulan una política de contención para las poblaciones tercermundistas; “los países que no hayan completado su transición demográfica deberían adoptar medidas eficaces en ese sentido. Los países que hayan concluido su transición demográfica deberían adoptar las medidas necesarias para optimizar sus tendencias demográficas”[12]. Esa fue la estrategia para evitar el desequilibrio en la distribución espacial de la población mundial, asociado con el miedo a la “invasión” de migrantes.

Debía existir “un equilibrio entre la población y los recursos disponibles y las modalidades sostenibles de consumo y producción”[13]. Pero hasta ahora no se ha comprobado que la población mundial rebase la capacidad de recursos disponibles ni tampoco de producción. El 13% de la producción mundial de maíz sobra. Estados Unidos la usa para producir agrocombustibles[14], cantidad con la cual se podría aplacar hambrunas que afectan a alrededor de 1.000 millones de personas[15]. Éste no es un problema de disponibilidad de recursos ni de producción sino de distribución y utilización.

Un tema determinante fue la implementación de políticas la regulación de las migraciones. Estas políticas empezaron a cobrar importancia en los 80 cuando las restricciones migratorias se incrementaron en los países desarrollados, que comenzaron a recibir un gran flujo de personas. Se caracterizan por ser selectivas, facilitando la entrada de gente altamente calificada y con ciertas características de edad, económicas, profesionales, para garantizar que sea productiva intelectual, científica y económicamente. Pero también esa población es producto de las altas tasas de fecundidad y el gran volumen de población joven existente en los países del tercer mundo.

El Cairo abogó por la contención de la migración ilegal, utilizada para lucrar a muchos y para asumir las labores menos cualificadas. Esto se reconoció cuando se afirmó que la política de migración estaba diseñada para “maximizar los beneficios de la migración para los interesados”[16]. Sin embargo, la Conferencia pidió respeto por los derechos de los migrantes, sin tomar ninguna medida real que los protegiera, e instó a contenerlos explicándoles “las limitaciones económicas del país de acogida”[17] y “las condiciones legales para la entrada, la estadía y el empleo en los países de acogida”[18]. También invitó “a los gobiernos de los países de destino a que consideren la posibilidad de utilizar ciertas formas de migración temporal, como la migración a corto plazo y la migración relacionada con proyectos…”[19]. Formulas retóricas, porque el espejismo de las sociedades industrializadas atrae enormemente a los “espaldas mojadas”.

La Conferencia avaló la privatización de los servicios de planificación de salud reproductiva. Planteó la acción de dos agentes: el sector privado y las organizaciones no gubernamentales. Según El Cairo el sector privado desempeña un rol clave en “la producción y suministro de servicios y artículos de atención de la salud reproductiva, así como de educación e información apropiadas sobre programas de población y desarrollo”[20], actividades que realiza “de manera económica y eficaz”[21]. Por tanto se debe “promover el papel del sector privado en la prestación de servicios y en la producción y suministro, en todas las regiones del mundo”[22]. Parte de la privatización consiste en cobrar estos servicios: “llegado el caso, (se deben diseñar) estrategias eficaces para la recuperación de los costos y la prestación de servicios, incluida la comercialización de asuntos sociales y los servicios basados en la comunidad.”[23]

A las organizaciones no gubernamentales se les instó a generar planes de investigación, formulación, ejecución y evaluación de campañas de salud sexual y reproductiva, y programas y políticas de población y desarrollo, a aumentar el acceso a estos servicios parar lograr su aceptación por la población, y prestar atención y participar en la supervisión de los programas estatales y privados.

Las ONG’s han cumplido un papel determinante en el control de la fecundidad en el mundo por medio de campañas, en cooperación con el desarrollo internacional. Está el caso de Perú en el gobierno de Fujimori quien con la colaboración del UNFPA y de la USAID, en 1995 desarrollaron una campaña de esterilización forzosa para las mujeres indígenas, especialmente de la comunidad quechua, a modo de control poblacional[24]. Este aspecto es una de las particularidades que presenta el Cairo, la participación fundamental de organizaciones no gubernamentales que implica la burocratización logística, formal y presupuestal del evento y de los procesos que allí se proponen.

El descenso de la fecundidad y las campañas en educación sexual y reproductiva son también producto de iniciativas locales y particulares de las comunidades que van  más allá de las campañas impulsadas desde las entidades oficiales. Hay países en donde la fecundidad sigue siendo muy alta al igual que la mortalidad infantil y materna, en donde no hay acciones integrales para el cubrimiento en salud y educación como derecho fundamental, y en donde existe un vacío jurídico ante el reconocimiento legal de los derechos sexuales y reproductivos y de la garantía de su ejercicio para todas las personas; en consecuencia, hay incoherencia entre las legislaciones nacionales y el sistema internacional de protección de los derechos humanos. Esto dificulta su exigibilidad y la integralidad de su ejercicio, puesto que no hay respaldo en las leyes, además de los obstáculos morales religiosos que le impiden a las personas exigir estos derechos, por ejemplo en el caso del aborto.[25]

Conclusión

 La conferencia del Cairo centró su atención en la formulación de estrategias de mantenimiento del orden mundial de ese momento, dejando de lado la consideración y la acción para un verdadero cambio en donde importe mas la vida que las cifras y el petróleo. La dinámica del mundo no es homogénea y, hasta cierto punto, es inviable aplicar un mismo modelo y las mismas estrategias a los diversos contextos que coexisten a nivel global, para llegar a un “fin” que es el desarrollo, porque se ha creído que este es una especie de tierra prometida. El desarrollo, entendido como el avance de la modernidad, es desigual en las distintas regiones del mundo y esto juega un papel clave en el crecimiento de la población, en su empobrecimiento y en la carencia de un desarrollo económico sostenible, en las vidas cotidianas y colectivas.

Las formulas de la Conferencia, receptoras de las relaciones políticas y económicas internacionales, no dieron el resultado esperado: en mi opinión tuvieron el efecto contrario al manifestado. Menos desarrollo, más pobreza, mayor dependencia a pesar de la extensión de las políticas de control de población.

Bibliografía

Referencias


[1] Pérez, Díaz, J. Retrieved Septiembre 17, 2012, from Apuntes de Demografía: https://apuntesdedemografia.wordpress.com/polpob/maltusianismo/el-control-del-crecimiento-mundial-eeuu-y-onu/

[2] Jennifer Blasdell, J. a. (2006). NAF, National Abortion Federation. Retrieved Septiembre 25, 2012, from Freedom of Access to Clinic Entrances (FACE) Act: http://www.prochoice.org/about_abortion/facts/face_act.htm

Ponte, L. ( 2003, Junio 04). FrontPageMagazine.com . Retrieved Septiembre 25, 2012, from Christian Terrorism?: http://archive.frontpagemag.com/readArticle.aspx?ARTID=17856

[3] Naciones Unidas. (1994). Informe de la conferencia intenacional sobre la población y el desarrollo . El Cairo: Naciones Unidas. Pp. 6,7.

[4] Ibíd. Pp.19

[5] Ibíd. pp.19

[6] Ibíd.  Pp.11

[7] Ibíd. Pp.11

[8] Ibíd. Pp.11

[9] CEPAL . (2008). Retrieved Octubre 2, 2012, from Panorama Social de América Latina 2008: http://www.eclac.cl/cgi-bin/getProd.asp?xml=/publicaciones/xml/2/34732/P34732.xml&xsl=/dds/tpl/p9f.xsl

[10] Naciones Unidas. (1994). Informe de la conferencia intenacional sobre la población y el desarrollo . El Cairo: Naciones Unidas. Pp. 19

[11] Ibíd. Pp. 21

[12] Ibíd. Pp. 36

[13] Ibíd. Pp. 22

[14] Bryce, R. (2012, agosto 20). Retrieved octubre 4, 2012, from Granma Internacional: http://www.granma.cu/espanol/internacional/20agosto-paren.html

[15] Instituto de Investigación en Política Internacional Alimentaria (IFPRI). (2010). BBC Mundo. Retrieved Septiembre 29, 2012, from Más de mil millones de personas pasan hambre en el mundo: http://www.bbc.co.uk/mundo/noticias/2010/10/101011_hambre_mundo_informe_az.shtml

[16] Ibíd. Pp. 70

[17] Ibíd. Pp.  70

[18] Ibíd. Pp.  75

[19] Ibíd. Pp.  71

[20] Ibíd. Pp.  107

[21] Ibíd. Pp.  107

[22] Ibíd. Pp.  108

[23] Ibíd. Pp. 49

[24] Clarín, E. (1998, Marzo 1). El clarín. Retrieved Septiembre 30, 2012, from Campaña de esterilización de mujeres pobres en Perú: http://edant.clarin.com/diario/1998/03/01/i-03401d.htm

[25] Red de Salud de las Mujeres Latinoamericanas y del Caribe, RSMLAC. (2009). Declaración ante el proceso de Seguimiento de 15 años de la Conferencia Internacional sobre Población y Desarrollo, CIPD (El Cairo, 1994). New York.


Juanita Olaya Ruíz

Historiadora.
Lincenciada de la Pontificia Universidad Javeriana de Bogotá, Colombia.

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