Fecundidad y ayuda familiar en Brasil


La baja fecundidad produce alarma en España (¡qué negativo es esto!, ¡qué miedo!) y muchos la atribuyen (y “culpan”) a la falta de ayudas familiares. También existe el tópico antiguo de que las ayudas familiares a los pobres multiplican la pobreza porque fomentan que tengan más hijos (Malthus, sin ir más lejos; de nuevo ¡qué negativo es esto!, ¡qué miedo! ¡no hay que darles ayudas públicas!). En ambos casos se supone una vinculación mecánica ayuda familiar/fecundidad. Es un error, una falacia, que los datos desmienten. 

Estimados natalistas y familistas, queridos neoliberales opuestos a las ayudas sociales… la cosa no es tan simple. Muchos países con rentas y ayudas inferiores a las españolas tienen fecundidades más altasy, por otra parte, la fecundidad puede disminuir más rápidamente con ayudas familiares que sin ellas.

Un ejemplo excelente lo proporciona el programa Bolsa Familia en Brasil, y por eso me permito traducir a continuación un artículo reciente de Portal Brasil sobre este tema (ruego a los nativos que disculpen mis probables errores con el portugués, ¡agradeceré correcciones!):


UNA ENCUESTA MUESTRA QUE DISMINUYE EL NÚMERO DE HIJOS DE LOS BENEFICIARIOS DE BOLSA FAMILIA

Traducción propia del artículo Número de filhos de beneficiários do Bolsa Família tem diminuído, diz pesquisa, Portal Brasil (28/03/2015)

En diez años el número medio de hijos en las familias más pobres del país cayó más que en la media brasileña, lo que prueba que las madres del programa Bolsa Familia no tienen más hijos para tener mas ayudas.

Entre 2003 y 2013, mientras el número de hijos hasta 14 años caía el 10,7% en Brasil, el 20% más pobre de las familias del país registraba un descenso aún mayor, del 15,7%, y en el Nordeste [la región más pobre] era todavía mayor, alcanzando el 26,4% en el periodo analizado.

Prejuicio

El número de hijos menores de quince años, recogido en las sucesivas ediciones de la  Pesquisa Nacional por Amostra de Domicílios (Pnad), del IBGE, muestra que la visión según la cual las madres beneficiarias de la Bolsa Familia procuran tener más hijos para recibir más dinero del gobier sólo es un prejuicio. La ayuda por hijo menor de 15 años es de 35 R$ (reales) mensuales.

El valor puede llegar hasta 77 R$ en las familias extremadamente pobres, sin renta alguna. “Se atribuye a los más pobres un comportamiento oportunista en relación a la maternidad, como si esas mujeres fuesen capaces de tener más hijos a cambio de dinero. Eso es puro prejuicio”, explica la ministra de  Desenvolvimento Social e Combate à Fome, Tereza Campello.

“Quien afirma eso no piensa cuánto cuesta tener un hijo. Es obvio que esta ayuda no paga la leche infantil y los gastos posteriores. Además el prejuicio parte del principio de que lo que mueve a las personas a la maternidad o paternidad es sólo una motivación económica”.

Los motivos de la caída de la fecundidad están siendo analizados en Brasil. Entre ellos está el mayor acceso a la información sobre los métodos anticonceptivos y sobre sexualidad, el aumento de la escolaridad de las mujeres jóvenes, la extensión de la urbanización y, con ella, el acceso a los servicios médicos.

“Las madres de Bolsa Familia deben llevar los hijos cada seis meses a revisión en los centros de salud, lo que ayuda a ampliar el acceso a información contraceptiva”, recuerda la ministra.

La encuesta muestra que, en 2013, las madres brasileñas tuvieron una fecundidad de 1,6 hijos. Entre el 20% más pobre del Nordeste fue de 2 hijos. En el 5% más pobres del Noredeste , con perfil de pobreza extrema, la fecundidad fue de 2,1 hijos.

“Con tales datos, me pregunto por qué algunas personas mantienene el prejuicio de que los pobres tienen muchos hijos. Quienes estigmatizan a los pobres tienen un comportamiento similar al racismo, o están desinformadas”, afirma Tereza Campello.

Mitos

Según la ministra, el mito de que Bolsa Familia estimula el aumento del número de hijos no se sustenta a lo largo de los 11 años de este programa de complementos de renta. “Este es uno de los grandes mitos que envuelven Bolsa Familia”, recuerda.

Otra creencia es que las ayudas fomentan la pereza y el beneficiario no trabaja. La encuesta muestra que los receptores adultos participan en el mercado laboral tanto como los no beneficiarios. Tres de cada cuatro adultos de Bolsa Familia trabajan.

Además, una investigación reciente del Instituto Data Popular  muestra que 7 de cada 10 beneficiarios de Bolsa Família que viven en favelas trabajan. “Debe quedar claro que la ayuda media a las familias es de 170R$ mensuales. Esta cantidad sirve para complementar, no para sustituir, los ingresos por trabajo “, insiste Tereza Campello.

Además de dar más autonomía a las mujeres para decidir la maternidad, Bolsa Familia tuvo otros efectos positivos como la reducción de los nacimientos prematuros y la disminución de la mortalidad de los niños menores de cinco años.

Estos resultados se consiguieron gracias a la atención prenatal para las mujeres embarazadas y al seguimiento de los niños en los centros de salud, contrapartidas obligatorias de las ayudas.

Marina Martins González, socióloga, periodista y brasileira amiga, además de enviar el artículo, nos proporciona alguna información comparativa sobre la moneda y los precios en Brasil, que dan una idea más ajustada sobre las cantidades manejadas (¡gracias Marina!):

  • La moneda brasileña es el Real (R$). Ahora mismo un euro vale R$ 3,50. Pero hasta hace poco estaba en R$ 2,80 – R$ 3,00
  • El sueldo mínimo fue reajustado en enero y ahora está en R$ 788,00. Pero creo que algunas regiones tienen un valor superior. El dato más usado sobre el precio, por ejemplo, de una canasta básica de alimentos, lo calcula el DIEESE, un órgano sindical, que también calcula cuánto necesitaría una familia para vivir dignamente, que estaría en unos 3.500.
  • Canasta básica: de R$ 264 a R$ 378, dependiendo de la región.
    http://www.dieese.org.br/analisecestabasica/2015/201502cestabasica.pdf
  • Un pasaje de transporte público en una capital, por ejemplo, suele costar entre R$ 3,00 y R$ 3,50.
  • Dice mi madre que un trabajador de baja cualificación suele ganar alrededor de R$ 1.000. Jornada de 40 horas semanales.
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3 pensamientos en “Fecundidad y ayuda familiar en Brasil”

  1. En Argentina existen prejuicios muy similares respecto de la Asignación Universal por Hijo (AUH). Es un lugar común relacionarla con la vagancia y el oportunismo, siempre que quien la cobre sea una mujer de bajos recursos.
    La idea que subyace es que las mujeres (pobres) “se embarazan para” cobrar la asignación y se ponen a tener “un montón de hijos” para “llenarse de plata”. Así que no sólo el subsidio sería malo (por las “bajezas” que “premia”) sino que además pondría en evidencia un cinismo calculador por parte de las mujeres pobres. Lo que no queda claro es de qué manera esta gente imagina que las mujeres llevan a cabo su “plan”, teniendo en cuenta que precisamente la “planificación” familiar está en gran medida fuera del alcance de los más pobres en Argentina. Hay un grave déficit de acceso al conocimiento y los recursos de planificación familiar para las personas de bajos recursos, lo que implica -sumado a que los hospitales (especialmente públicos) niegan frecuentemente la solicitud de la ligadura de trompas incluso en casos de extremo riesgo para la salud en caso de embarazo, y que el aborto está penalizado (incluso en caso de violación es muy difícil conseguir su autorización)- que el embarazo sea una consecuencia bastante factible de una vida sexual activa.

    Hace unas semanas, un político argentino de Santa Fe (Miguel del Sel), buscando capitalizar políticamente estos lugares comunes, demonizando tanto la AUH como a las mujeres que se embarazarían “para” cobrarlo, hizo algunas declaraciones en relación al reciente aumento de la asignación (que se cobra a partir de los tres meses de embarazo): llegó especular que la AUHpodría estar explicando el embarazo adolescente, diciendo “Si hay más chicas embarazadas, quizás es por esa platita extra. (…) ¿Preferís que una piba ignorante, que viven en la miseria, en ranchitos de adobe, se embarace para cobrar una platita todos los meses?”.
    Si bien se trata de prejuicios clasistas, racistas y ligados a ideologías “anti-subsidios”, en este caso convergen también otros prejuicios (machistas y anti pobres) sostenidos por una evidente ignorancia sobre las causas que explican la fecundidad, tanto en adolescentes como en sectores socioeconómicamente pobres. Y digo machistas, porque parece que las oportunistas son las mujeres y jovencitas que logran “embarazarse por su propia cuenta”.

    Este artículo es interesante porque propone algunos puntos de observación útiles para desmontar parte de tales mitos con pocas palabras.
    No me refiero tanto al cálculo del costo de criar un hijo en relación al subsidio, que también en Argentina supone un pésimo “negocio”: quienes sostienen estos prejuicios suelen contestar que la especulación oportunista no se desmiente por el hecho de que estas mujeres realicen un deficiente cálculo matemático. Habría que señalar, entonces, el número de hijos de las familias mas pobres antes y después de la implementación del subsidio, y compara también la participación femenina en el mercado de trabajo antes y después. Estoy bastante convencida que los resultados mostrarán, como en Brasil, que el Incremento de embarazos y la reducción de la participación laboral luego de implementarse de la AUH, sólo existe en la imaginación de quienes adhieren a este discurso. Invito a quienes trabajen fecundidad en Argentina a realizar el ejercicio y compartir los resultados!

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