registro de causas de muerte en el contexto de pandemia


 

DariyaDariya Ordanovich es geógrafa y especialista en GIS. Trabajó como Técnica en ESRI España, y actualmente es investigadora en el IEGD con un contrato predoctoral en el Echo ERC Project. 

Desde el comienzo de la pandemia era lógico sugerir que el aumento brusco y repentino de muertes diarias era atribuible al SARS-CoV-2. Primero las estimaciones del Sistema de Monitorización de la Mortalidad diaria (MoMo), y luego la Estimación del número de Defunciones Semanales (EDeS), de las estadísticas experimentales del INE, permitieron establecer el exceso de mortalidad general (estimada sobre la media de defunciones de años anteriores y sin distinguir causas particulares). Mientras tanto, la mortalidad declarada explícitamente por COVID-19, aportada por el Ministerio de Sanidad a partir de los registros de las comunidades autónomas, obedecía al criterio de fallecidos con prueba positiva. Esto ha llevado a ciertas discrepancias en los datos publicados por las diferentes instituciones. 

La información que procede de la explotación de los certificados médicos de defunción (CMD), es una fuente que proporciona una estimación bastante más precisa de la mortalidad atribuible a la pandemia y es en la que está basada la publicación posterior del Movimiento Natural de la Población del INE. Como cabe imaginar, el proceso de producción estadística oficial en sí es muy complejo y no ofrece resultados inmediatos. La estadística de causas de muerte ofrece información precisa y de mucha calidad, pero no facilita resultados rápidos cuando se necesitan, como ha ocurrido con la crisis del COVID-19. Aún así, se ha hecho un gran esfuerzo de coordinación y colaboración entre los equipos implicados (a nivel nacional e internacional), consiguiendo adelantar un año los resultados (de los primeros 5 meses de 2020), con respeto a su fecha de difusión normal en el calendario de producción estadística. Aparte de eso, debemos tener en cuenta que el COVID-19 es una nueva enfermedad que nunca antes había aparecido en los certificados de defunción. Esto implica ciertos problemas a la hora de procesar y reorganizar los datos.

En el caso de la Estadística de las Causas de Muerte la variable fundamental que se investiga es la causa básica de defunción y se selecciona, siguiendo los criterios de la Clasificación Internacional de Enfermedades (CIE-10, la edición más reciente), a partir de las enfermedades que describe el medico en el CMD.


image La International Statistical Classification of Diseases and Related Health Problems (ICD), o Clasificación Internacional de Enfermedades (CIE) en español, es el estándar internacional para codificar enfermedades y condiciones de salud. Posibilita la clasificación de diagnóstico para todos los propósitos clínicos y de investigación y constituye la base para la identificación de tendencias y estadísticas de salud a nivel mundial.


 La causa básica se define como la enfermedad o lesión que inició la cadena de acontecimientos patológicos que condujeron directamente a la muerte. Aparte de la causa básica, pueden existir causas adicionales, aquellas que “acompañan” la razón principal, permitiendo hablar de causas múltiples. Estas causas suponen un valo añadido esencial para el conocimiento de la mortalidad (sobre todo la que está asociada al COVID-19): si la estadística de causas de muerte se limita a la causa básica de la muerte, se pierde la oportunidad de identificar las asociaciones de patologías más frecuentes y de conocer la verdadera dimensión de la mortalidad.

Disponer de causas múltiples de defunciones permite distinguir entre la mortalidad “por” o “con” COVID-19. Si la causa básica de defunción es COVID-19 sería la mortalidad “por” COVID confirmada* y “por” COVID sospechosa**, mientras que si el COVID-19 ha sido informado en el CMD pero no ha sido la causa directa de la muerte, se tratará de mortalidad “con” COVID confirmada y “con” COVID sospechosa.

*. Código de emergencia U07.1 COVID-19 introducido en la CIE-10 en febrero 2020

**.Código U07.2 COVID-19 no identificado (sospechoso, sin prueba) introducido en la CIE-10 en marzo 2020

Los CMD se envían a los registros civiles para el registro de la defunción y posteriormente son enviados a las delegaciones provinciales del INE donde se escanean. Durante la crisis sanitaria de 2020, específicamente en la primera ola, hubo un colapso en los registros civiles que provocó que los certificados llegaran con un retraso importante.

image
CMD, Certificado Médico de Defunción

Una vez que la información literal de los certificados es escaneada y revisada, el paso siguiente es codificar las causas múltiples y seleccionar la causa básica de acuerdo con la CIE-10. La selección y codificación de la causa de muerte es la parte más complicada. La automatización de ese proceso requiere recursos, experiencia profesional y bastante inversión, y hasta el año 2014 se hacía de forma semi-manual, hasta que IRIS – el Sistema automático internacional para codificación de las causas de muerte – ha sido incorporado en el proceso de la estadística de defunciones según la causa de muerte. La transcripción de términos médicos desde formato papel a formato electrónico (para disponer de las variables de texto que constituyen el fichero de entrada en el sistema), se hace a través de la lectura óptica de caracteres (OCR), lo que en 2009 obligó a una modificación de la estructura del CMD. En marzo de 2020, aunque ya había defunciones por COVID-19, el OCR no reconocía esos literales porque no estaban incorporados en los diccionarios usados por el INE. En cuanto fue posible se incluyeron en los diccionarios los términos utilizados en los primeros certificados para denominar el COVID-19 (que llegaron a representar 145 expresiones diferentes).

A finales del año 2020 ya ha sido posible trabajar los resultados de enero-mayo 2020: los valores absolutos de defunciones por todas las causas de enero y febrero 2020 han sido inferiores a los del año 2019, pero en marzo y abril llegaron a ser 1.55 y 1.76 veces más altos que en marzo y abril de 2019 respectivamente. Tras las medidas tomadas por el Estado, para mayo, el número total de defunciones casi se igualó al de mayo de 2019. En cuanto a las defunciones por COVID-19, virus identificado, el número total, entre los meses de marzo y mayo, llegó a ser 32.652 (en el caso de COVID-19 sospechoso eran 13.032 defunciones), con un mayor número de ambos registrado en el mes de abril.

Otra información importante que ha sido posible obtener es la distribución de las defunciones por lugar de ocurrencia. En el caso de las muertes por COVID-19 identificado el lugar principal de la defunción han sido los centros hospitalarios (76%), y en el caso de COVID-19 sospechoso han sido las residencias socio-sanitaria (55% de todos los casos). Con respeto a las comorbilidades más frecuentes en defunciones por COVID-19 destacan la insuficiencia respiratoria y neumonía (en el caso de COVID-19 identificado les corresponden 57,9% y 33,5% de todas las complicaciones asociadas, y en el caso de COVID-19 sospechoso – 53,6% y 20,2%).


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