“Eugenesia de la hispanidad”, de Vallejo-Nágera


El eugenismo (el propósito de mejorar la calidad poblacional en vez de centrarse en la cantidad), ocupa un lugar central entre las políticas demográficas del siglo XX, y por eso le dedico una sección de ApdD. Fue olvidado durante décadas por lo vergonzoso de su versión darwinista y fascista, pero empieza a atraer interés de nuevo, aunque casi como una caricatura. Se lo suele reducir al racismo, clasismo y biologismo, cuando lo cierto es que hubo corrientes eugenésicas en todas las ideologías y activismos, también en las humanistas, reformistas o igualitarias.

El libro que hoy os comento, sin embargo, confirma casi todos los prejuicios, y ejemplifica la manipulación de la ciencia que acompañó al pensamiento reaccionario europeo que condujo al fascismo, en este caso en España. Eso sí, con una marca distintiva de nuestro país, el moralismo católico de los golpistas (más ultra que el romano), que produjo una mezcla propia con la eugenesia y el autoritarismo militar:

Puedes consultarlo íntegro gracias al trabajo de la Fundación Gustavo Bueno y su Proyecto Filosofía en españolcuya web recomiendo. Contiene gran cantidad y calidad de material de lectura, también audiovisual, la revista El Basilisco y el Diccionario Filosófico (felicidades a los que contribuís al proyecto).

Ya he escrito aquí sobre el eugenismo en España , y también la figura de Antonio Vallejo-Nájera cuenta con una entrada propia, Eugenismo y psiquiatría militar franquista. Incluso comenté en su día la publicación de una excelente novela histórica de Almudena Grandes, La madre de Frankenstein, en la que Vallejo juega un papel importante. Si dedico ahora una entrada a esta obra en particular es por lo bien que refleja cierta ideología.

Puede que quieras tener primero una imagen general sobre la vida y la obra de este psiquiatra insigne (de hecho fue el ganador de la primera cátedra de psiquiatría creada en España). Puesto que la Real Academia de la Historia tiene una magnífica colección de biografías breves, el Diccionario Biográfico, entre las que se incluye la que nos interesa, parece la vía adecuada. Por desgracia esta colección de biografías muestra las tendencias ideológicas de cada autor de forma diáfana. Si la biografía de Franco provocó escándalo por sus sesgos y omisiones, la biografia de Vallejo en la RAH es aún más parcial e incompleta. Solo enumera sus méritos académicos o profesionales, sin mencionar su pensamiento filonazi, su franquismo o su eugenismo, esenciales para entender sus éxitos profesionales, y soslaya todas sus aberraciones ideológicas con una única frase sobre “errores al mezclar la ciencia psiquiátrica con otras cosas”. Así que te recomiendo acudir a la entrada de Wikipedia sobre Vallejo, mucho más completa y documentada, y después el libro adquiere mucho más interés y se entiende mejor.

Vallejo se destacó en la posguerra por convertirse en “el psiquiatra”  principal del régimen, con estudios sobre sus prisioneros en los campos de concentración que demostraban la existencia de un “gen rojo” que predisponía a la enfermedad mental y la lascivia sexual, y que caracterizaba especialmente a las mujeres republicanas. Estas investigaciones “científicas” serían la coartada para justificar el secuestro masivo de los hijos de las presas republicanas para “eugenizarlos” en los altos principios del régimen entregándolos a familias católicas del bando nacional o a instituciones religiosas.

Pero el libro que ahora os presento está escrito antes, justo empezada la guerra, y proporciona abundantes claves para comprender la relación de Vallejo con el régimen y también algunas peculiaridades de la dictadura posterior. Junto a un panfleto educativo del mismo año, “El factor emoción en la España nueva” (una justificación y alabanza general al golpe militar, y personal a Franco, tan bobina que incluso se dedica a alabar la belleza de su sonrisa). Lo tienes completo y comentado aquí:

Un ejemplo de esas claves ideológicas diferenciadoras: sabemos que, al contrario que el fascismo alemán, el régimen franquista no propuso una “higiene racial” basada en esterilizaciones forzosas .

En el libro de Vallejo vemos que el tradicionalismo católico es uno de los motivos, y que su “moral” prefería, en cambio, la combinación de fusilamientos, sometimiento y represión, combinado con el secuestro y la “reeducación” de los hijos de las presas. Es el mismo moralismo que dicta todo un apartado sobre la sexualidad de las republicanas y que no me resisto a reproducir a continuación sin seleccionar o alterar nada. Es muy útil para entender el sometimiento posterior de las pautas sexuales, conyugales y familiares de la población española humilde (las élites son otra cosa, claro), especialmente la población femenina, durante décadas.

XXII
El amor libre

He aquí una de las más preciadas conquistas que debemos a la trascendente filosofía de la Revolución francesa, señuelo de la propaganda comunista de nuestros días, que quiere arrasar los últimos vestigios de la llamada moral burguesa, fomentando la depravación como eficaz medio para la rápida realización de modernos ideales. Conjuntamente predícase la «emancipación» de la mujer y la igualdad de sus derechos civiles ante el hombre. Existe una campaña solapada y tenaz tendente a la depravación completa de la mujer, con finalidades fácilmente comprensibles.

Presenciamos todos los días festivos cómo muy de mañana marchan hacia el campo grupos de treinta a cincuenta jóvenes, luciendo indumentaria blanca y pañuelo rojo al cuello, ellos en camiseta, ellas empantalonadas o cubiertas de leve faldita, a veces animados por los acordes de una rondalla, provistos de reparadora merienda y bien repletas botas de vino. Piérdese el grupo juvenil en el bosque, huérfanos de vigilancia materna, que no puede tolerar el proletariado consciente.

Bucólico y alegre cuadro, digno del pincel de Watteau. Mas he aquí que una joven se ha visto en el trance de confesar a su padre hallarse en meses mayores. Lucha el honrado artesano entre sus verdaderos sentimientos y los que le han inculcado en el Centro Instructivo Obrero; pero pesan más los primeros, por estar profundamente arraigados al corazón, y surge el clásico interrogante: ¿quién fué el infame? Púdicamente responde la niña que no puede decirlo, «porque cada domingo se le asignaba una pareja distinta, a fin de fomentar los sentimientos de camaradería». El caso es auténtico y ha sido referido por la prensa diaria madrileña.

Padecemos fuerte marejada de comunismo sexual, gracias a una organización que fríamente propaga la depravación y el libertinaje, con arreglo a una táctica internacional maduramente premeditada. Los comunistas rusos esfuérzanse porque en el mundo entero se extiendan las prácticas que han llevado las mujeres rusas a la más abyecta e infame degradación. Datos tomados de publicaciones oficiales o de la prensa soviética permiten adquirir informes concretos sobre la vida sexual en Rusia. Según dichos informes oficiales, «la mayoría de las jovencitas rusas de doce y trece años están desfloradas». 

En la U. R. S. S. se han reducido las formalidades del divorcio a una simple declaración, en la que uno de los esposos afirma no querer continuar la vida en común, reconociéndose de esta manera la plena legalidad de la disolución del matrimonio, que frecuentemente no ha durado más de un solo día.

Los representantes oficiales del poder soviético envían telegramas de felicitación a las jóvenes comunistas que han sido madres a los catorce o quince años. Dice el comunista Smidovivich: «Se observa en la masa de nuestros jóvenes el deseo de limitar sus relaciones con la mujer a encuentros momentáneos y fortuitos.» Por otra parte, los funcionarios soviéticos exigen, siempre que pueden, el pago en especie por los servicios que prestan a la mujer. Es frecuente que para obtener una beca o bolsa de estudios, las jóvenes tengan que pasar por la alcoba del funcionario encargado de concederla, o por varias alcobas.

El diario ruso Melodaya Guardia, editado en Moscou, ha publicado en l928 una serie de trabajos, firmados por I. Bobricheff, que nos informan de los efectos del amor libre proletario. Con arreglo al principio antes enunciado de que todo joven comunista puede y debe satisfacer sus necesidades sexuales sin obstáculo de ninguna clase, en los barrios obreros de Leningrado y de otras grandes poblaciones rusas, desde hace unos años a esta parte, se realizan atentados contra las mujeres, que se designan «violaciones colectivas».

Grupos de jóvenes «komsomoltzy» (miembros de la juventud obrera comunista) salen en cuadrilla a caza de la mujer, que al no tener otro valor que el de un objeto de uso, sufre los más viles ultrajes. Las expediciones son tan frecuentes, que no extrañan a nadie. Veinte o más obreros, al salir por la tarde del taller, esperan a una joven en lugar más o menos solitario, y sucesivamente disfrutan de sus encantos. Tan bestial corrupción ha inspirado a la joven comunista Nina doloridas frases que resumen la situación de las mujeres en la U. R. S. S.:  «Todas las mujeres tenemos conciencia de no ser más que miserables forzadas, que el destino encadena al capricho violento de los hombres.»

Repugna y duele que todavía puedan celebrarse de tan brutal manera bacanales semejantes a las italianas referidas por el Aretino, con la desventaja actual para la mujer de ser forzada de vil manera. Tales crímenes hubieron de ser reprimidos, por cierto no muy enérgicamente en algunos casos, después del suicidio de la estudiante Islamova, violada sucesivamente en plena calle por tres poetas soviéticos a sueldo. El célebre crimen de la calle Tchoubarovsky, de Leningrado, consistió en el secuestro de una joven, violentada a continuación por veinte obreros, uno tras otro.

Los hechos precedentemente referidos ahorran los comentarios que pudiéramos hacer acerca del amor libre, que no es tal amor, sino bestialidad y corrupción. Extraña que gentes que se tienen por intelectuales hayan podido pensar ni siquiera teóricamente en el amor libre como una de las bases de la eugenesia, ni siquiera auxiliado por la práctica de los métodos de racionalización de la natalidad.


Música en ApdD: Still Got The Blues – Gary Moore (Naudo)

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