Puerto Rico pertenece a EEUU desde 1898, pero ha hecho falta que un cantante se lo recuerde al mundo entero. En español, ese idioma que Trump dice que nadie entiende en EEUU, aunque sea el segundo país del mundo, después de México, con más hispanohablantes, casi 67 millones.
La historia demográfica de Puerto Rico está plagada de agravios y abusos por parte de EEUU. Se les concedió la ciudadanía en 1917, pero «rebajada», porque no pueden votar en las presidenciales ni tienen representación en el congreso. Es el «Estado» más pobre de la Unión y su tratamiento fiscal, servicios públicos, derechos civiles, se traducen en una clara discriminación.
Sin embargo el puertorriqueño no responde en absoluto al estereotipo despectivo que los MAGAS tienen de lo «latino» (es decir, inmigrante invasor de la patria teutónica y blanca).
El primer desmentido, de carácter general y extensible a muchos otros territorios estadounidenses, es que buena parte de esa población no es resultado de inmigración reciente. Los puertoriqueños han sido hispanos durante siglos antes de su incorporación a EEUU, igual que muchos otros estados eran hispanos mucho antes de que llegasen los colonos «blancos» (California, Arizona, Florida… hasta Alaska e incluyendo al mas extenso del país, Texas, arrebatado a México en 1845). Qué gran ironía que el ICE intercepte a personas texanas, californianas o puertorriqueñas porque su acento o su aspecto latino las hace sospechosas de estar en el país de manera irregular.
Pero hay muchas más. Los puertorriqueños han servido a EEUU como soldados en las dos guerras mundiales, sin reconocimiento oficial de su aportación. Algo parecido le ocurrió a los mexicanos (ver en ApdD la entrada sobre el «programa bracero»), importados masivamente para mantener la agricultura estadounidense durante y después de la segunda guerra mundial, y expulsados en los años sesenta sin miramientos. La diferencia es que los puertorriqueños combatieron como estadounidenses.
En la construcción del canal de Panamá, que iniciaron empresas francesas hasta su quiebra (1881-1889) y asumió después EEUU (1904-1914), hubo un momento crítico en el que Roosevelt decidió encargar su continuación al propio ejercito. A partir de ahí los trabajos se realizaron en un auténtico régimen de apartheid, con los colores de piel condicionando sueldos, servicios y trato, mientras la mano de obra puertorriqueña ganaba peso (la mayoría de los trabajadores habían sido antillanos y caribeños anteriormente). Sólo en la defensa del canal durante la primera guerra mundial se estiman casi 18 mil los soldados puertorriqueños, aunque segregados como «no blancos».
Los agravios han seguido hasta nuestros días. La isla puede considerarse la última colonia de un imperio decimonónico, y así ha sido tratada por las sucesivas administraciones, que han ensayado distintos métodos de inversión y extracción empresarial. Sin contraprestaciones como un trato igual ante los sistemas públicos de sanidad o de pensiones. Ni siquiera las infraestructuras esenciales son mantenidas de forma sostenible. El gran apagón de 2017 dejó la isla entera sin electricidad durante un año, situación que se reproduce frecuentemente en la actualidad.
Alguien podría pensar que el uso intensivo de su población por parte de EEUU responde a una demografía expansiva de la isla con «excedentes» abundantes, como ocurría históricamente con tantos otros países de la América hispana. No sólo es un prejuicio desmentido por los datos actuales para toda la zona, sino que no se aplica a en absoluto a Puerto Rico. Los puertorriqueños no «sobran», sino que disminuyen hace años.
Una parte de la explicación es que la isla ha sido el campo de ensayos para los métodos anticonceptivos desarrollados por EEUU para aplicarlos después en los países pobres de todo el mundo.
- Ver en ApdD El control del crecimiento mundial, EEUU y ONU
No sólo llegó a encabezar la prevalencia mundial en proporción de mujeres quirúrgicamente esterilizadas sino que, además, las mujeres puertorriqueñas fueron utilizadas como cobayas en el desarrollo de la píldora anticonceptiva, antes de que se empezase a comercializar en todo el mundo, como te cuento en otra entrada de esta web: Puerto Rico, el laboratorio anticonceptivo mundial.
- Aquí puedes ver «La operación», documental de 1982 de Ana María García donde se narra la campaña masiva de esterilizaciones.
- La óptica neomaltusiana y favorable la tienes en Dos mitos sobre el control de la población y la esterilización en Puerto Rico, por Lourdes Lugo-Ortiz en Categoría cinco. 2023
Por supuesto, esta pérdida de población por falta de crecimiento vegetativo se agrava por la emigración. Son varios millones los puertorriqueños que viven en otros estados de la Unión y la diáspora se intensifica si se les añade la segunda generación. De 5,3 millones en 2014, pasaron a 6,1 millones una década después, mientras la población de la isla, 3,8 millones en el año 2000, ha disminuido hasta 3,2 millones en 2025. Así que usted miente, señor Donald Trump, en EEUU hay muchos millones de personas que han entendido perfectamente la actuación de Bud Bunny en el intermedio de la SuperBowl.
- Más estadounidenses que nunca, tan latinos como siempre: la diversidad de la inmensa comunidad hispana en EE.UU. Por Karen Esquivel y Jhasua Razo, de CNN en Español (18/11/ 2025)
- El español, lengua de herencia en Estados Unidos, por Kim Potowski, Centro Virtual Cervantes, Anuario 2025
- Generaciones de mujeres esterilizadas en Puerto Rico, por Elisabeth Perez Luna en npr (11/3/ 1982)
Música en ApdD: Avisale a mi Contrario – Daniel Diaz y Jafet Murguia
