Las pensión femenina en España: una triple discriminación


Antía Domínguez-Rodríguez, Pilar Zueras y Pau Miret Gamundi son compañeros de profesión y vocación, del Centro de Estudios Demográficos, y acaban de publicar en la Revista Española de Investigaciones Sociológicas este interesante artículo al que tenéis acceso online completo. En él explotan los microdatos de las Historias Laborales de la Seguridad Social y los de la Encuesta de Población Activa para analizar las jubilaciones masculinas y femeninas, desde una perspectiva comparada entre las sucesivas generaciones. Me limito aquí a reproducir su introducción, verás que dan ganas de leerlo completo:

 


Introducción:

En España, el derecho a recibir una pensión pública de jubilación está condicionado por una edad legal de jubilación y por haber cotizado a la Seguridad Social un mínimo de 15 años; además, para acceder a una pensión completa son necesarios un mínimo de años cotizados a jornada completa. Por esto, la trayectoria laboral, su estabilidad y su duración son elementos fundamentales para analizar el acceso a la pensión de jubilación. Con la Reforma de la Ley de 2011 se marca como objetivo para 2027 retrasar la edad legal de jubilación de los 65 a los 67 años y aumentar los años cotizados para tener derecho a una pensión completa de los 35 a los 37 años. Igualmente, se aumenta el número de años sobre los cuales se calculará la base de la cotización, pasando de 15 a 25 años (Alaminos y Ayuso, 2019). Este artículo muestra que, a pesar del gran cambio generacional que ha experimentado la mercantilización del trabajo femenino, actualmente las mujeres españolas tienen un menor acceso a la pensión de jubilación que los hombres y, salvo las más instruidas, se jubilan más tarde que ellos y con una pensión menor.

A diferencia de otros países europeos (como Austria, Reino Unido y varios países del este), en España la normativa que determina la salida legal del mercado laboral a través de la jubilación no distingue por sexo (Comisión Europea, 2012). Esto no garantiza su equidad. Las regulaciones de la mayoría de los sistemas de pensiones europeos están basadas en asunciones normativas sobre las biografías laborales y las relaciones de género, desfavoreciendo a los individuos con carreras laborales no estándares (Möhring, 2018). En España, el acceso a la pensión pública de jubilación asume biografías laborales largas, continuas y con jornada completa. Los sistemas de pensiones tienen un papel importante en la transferencia de las desigualdades en el mercado laboral. Según su grado de redistribución, de vinculación a las carreras laborales y el desarrollo de medidas compensatorias, son capaces de moderar la relación de las biografías laborales de los individuos y sus pensiones (Möhrig, 2015).

La brecha de género es una de las principales desigualdades que se presenta de manera transversal en el mercado laboral (Fitzeberger et al., 2004). En España, mientras que al inicio de las vidas laborales hombres y mujeres presentan unas tasas de actividad similares, con las transiciones hacia la vida adulta algunas mujeres abandonan, temporal o permanentemente, el mercado laboral, ya sea al contraer matrimonio, ser madres o por la necesidad de proporcionar cuidados a algún familiar (Cebrián y Moreno, 2015a; Zueras et al., 2017). En los últimos años de carrera laboral, la brecha de género se presenta con una jubilación más tardía para las mujeres, que prolongan su vida laboral con el fin de aumentar el número de años cotizados y con ello tener derecho a recibir una pensión o mejorar la cuantía percibida (Radl, 2013). Así, según datos de Eurostat, aunque hasta 2013 la edad legal de jubilación era los 65 años, las mujeres españolas se jubilaban con una media de edad de 63,4 años, mientras que los hombres lo hacían a los 61,2 (Robert Schuman Foundation, 2018).

En las últimas décadas, la sociedad española ha experimentado un cambio propiciado principalmente por el aumento del nivel educativo y la mayor inserción de la mujer en el mercado laboral, que ha contribuido al acercamiento de las trayectorias laborales femenina y masculina (Garrido, 1993 y 2010). Esta inflexión se observa principalmente en las generaciones jóvenes, en concreto en aquellas a partir del baby boom (1960-1975). El remplazo generacional ha contribuido a aumentar la tasa de actividad entre las mujeres de 16 a 65 años que, según datos del INE, en la década transcurrida entre 2006 y 2016 se incrementó 5 puntos porcentuales, hasta alcanzar el 53,6%, aunque todavía sensiblemente inferior a la masculina (65,1%).

El objetivo del artículo es analizar las diferencias entre hombres y mujeres en la jubilación, profundizando en las pautas por edad, por años cotizados y por nivel educativo. La jubilación es la transición entre la actividad laboral y el retiro definitivo del mercado de trabajo: consideramos que esta tiene lugar en el momento en que se comienza a recibir la pensión de jubilación. El análisis comienza a los 50 años, siguiendo el consenso sobre dicha edad tanto en los estudios sobre jubilación como en las estadísticas facilitadas por organismos como Eurostat (Radl, 2013). La hipótesis de partida sostiene que la desigualdad entre sexos en la salida del mercado de trabajo refleja desiguales biografías laborales marcadas por la discriminación de género. Este concepto se emplea aquí no en su vertiente legislativa, sino efectiva, es decir, en el tratamiento desigual observado en el mercado de trabajo remunerado por motivos de género.

Se emplean dos de las fuentes más importantes en el análisis del mercado laboral: la Muestra Continua de Vidas Laborales (MCVL) de la Seguridad Social (solo disponible para España) y la Encuesta de Población Activa (EPA) en su variante de los módulos específicos dedicados a la transición a la jubilación. Con los datos de ambas fuentes se comparan las pautas de salida entre hombres y mujeres a través del análisis de la historia de acontecimientos. Con la MCVL obtenemos los resultados sobre los años cotizados, analizando de manera implícita las distintas generaciones que arriban a los últimos años en el mercado laboral entre 2004 y 2016. De manera complementaria, con los módulos de la EPA de 2006 y 2012 examinamos la información retrospectiva sobre la edad a la que comienzan a recibir la pensión de jubilación por nivel educativo y por generación.

La investigación concluye tres discriminaciones de género en la jubilación cimentadas en la desigualdad en la trayectoria laboral: 1) un amplio porcentaje de mujeres se encuentran fuera del mercado laboral y, por tanto, no acceden a la jubilación; 2) un acceso tardío a la pensión de la jubilación de la mujer y con un menor número de años cotizados; y 3) una polarización educativa del acceso entre las propias mujeres, donde el calendario de aquellas con estudios superiores se asemeja al de los hombres.


Música en ApdD: Case of the Blues

 

2 comentarios en “Las pensión femenina en España: una triple discriminación”

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