La bomba demográfica de Paul Ehrlich


Ehrlich, P. (1968), The Population Bomb

La demografía es una ciencia social, pero especialmente es una ciencia política. Uno de sus usos más frecuentes es despertar miedos, revelar un futuro de desastres que sólo se podrá evitar si se emprenden con urgencia decididas políticas demográficas. Ya he comentado aquí la Decadencia de Occidente de Oswald Spengler, un ejemplo excepcional de cómo la demografía fue utilizada, hace ya un siglo, para predecir el declive y la implosión de toda la civilización occidental por la caída de la natalidad, el envejecimiento y la amenaza exterior (y todavía hay gente que se cree original cuando repite esta letanía hoy día). El libro que presento ahora es, en cambio, uno de los mejores exponentes del alarmismo del otro extremo, radicalmente opuesto, que nos asusta con el exceso de crecimiento.

Ehrlich se ha convertido en una referencia mundial del ecologismo, y no hay apenas nadie que construya discursos sobre la preservación del medio ambiente o el freno al cambio climático y no acabe usándole como referencia. Su principal argumento es el crecimiento de la población mundial, realmente muy acelerado cuando escribe este libro. De dicho crecimiento deduce el agotamiento de los recursos naturales, el impacto irreversible sobre el medio ambiente, la extensión del hambre en todo el planeta y la caída incluso de las grandes potencias económicas, en medio del caos y los enfrentamientos armados, y todo ello en un horizonte de escasas décadas.

Por prestigiar al menos un poquito la profesión de demógrafo, hay que señalar que Ehrlich no lo es, y que éste no es un libro de un científico o un investigador, sino de un divulgador de opiniones y teorías basadas en fuentes secundarias y que nada tienen que ver con su campo real de investigación. Porque Ehrlich es un entomólogo especializado en los lepidópteros (mariposas).

Entender cómo ha llegado a ser una referencia mundial en temas de población un entomólogo del departamento de Ciencias Biológicas de la Universidad de Stanford (California, EEUU) requiere conocer mínimamente el ambiente político estadounidense en los años sesenta. Por aquel entonces EEUU domina el mundo pero se ve amenazado por la extensión del comunismo en Asia, y sus propios economistas y analistas militares advierten al gobierno de que el explosivo crecimiento demográfico es pasto para las llamas del comunismo. El control del crecimiento demográfico mundial se convierte en un objetivo estratégico de seguridad nacional, y el libro de Ehrlich viene estupendamente (puedes echar un vistazo a mi artículo La política mundial de población).

El libro es escrito a sugerencia de David Brower, director ejecutivo del Sierra Club. Antes de eso Ehrlich sólo tiene pequeñas publicaciones sobre insectos, y un breve artículo, de 1967, en el New Scientist un magazine de divulgación bastante sensacionalista, en el que ya habla de la bomba demográfica utilizando burdas proyecciones lineales de cualquier tendencia. Ese es el artículo que le convierte en un candidato perfecto a redactar una obra completa de propaganda, en formato de libro.

El Sierra Club es una antiquísima y pionera asociación y lobby conservacionista. En las primeras décadas del siglo XX era la típica agrupación de hombres blancos bienestantes con inquietudes patrióticas, xenófobos y muy influidos por el eugenismo. Fueron muy activos en promover las primeras leyes antiinmigratorias de los años veinte. Pese a su constante lavado de cara, todavía en los años noventa se han encontrado divididos al pronuniarse sobre el tipo de políticas migratorias que convienen al país (ver una crítica en RWOR.org).

Pero las influencias políticas o ideológicas no tienen por qué desvirtuar una buena pieza de investigación. El principal problema de La Bomba Demográfica es que en él no hay rigor alguno, ni conceptual, ni metodológico, nada se demuestra, todo queda sugerido o pronosticado, lanzado al futuro. Es como el conjunto de profecías de Nostradamus, pero con pretensiones políticas inmediatas y con el respaldo oficial del país más poderoso del mundo.

Sus previsiones se basan en meras prolongaciones indefinidas de tendencias de cualquier cosa, sin analizar su contexto o  sus causas, ni profundizar en los mecanismos que las rigen. Como biólogo, tiende a ignorar los condicionantes políticos y socioeconómicos de los fenómenos sociales, como si los seres humanos pudiésemos ser explicados igual que las comunidades de hormigas. Las izquierdas estadounidenses le han reprochado reiteradamente que no hable nunca de la responsabilidad de las grandes multinacionales de la alimentación cuando habla del hambre, o de las grandes petroleras cuando habla del impacto ambiental, etc. etc. Con echarle la culpa al crecimiento demográfico ya hay bastante.

Mi crítica principal es metodológica. Si tus previsiones no se cumplen debes analizar el motivo y remodelar tus modelos para que se ajusten mejor a la realidad. Ehrlich nunca ha hecho eso. Se ha limitado a repetir una y otra vez lo mismo, retrasando siempre las fechas de las catástrofes anunciadas, a medida que el tiempo le quitaba la razón. Eso no es un científico, es un vendedor de humo en una feria.

Ehrlich es un mal aliado para el ecologismo (contra el que no tengo nada; soy socio de Greenpeace), por muchos premios que le otorguen los políticos. Pero le siguen comprando el humo; el 24 de noviembre de 2009  la Generalitat de Cataluña le concedió el Premio Ramon Margalef de Ecología. Un desprestigio para ese premio. Es una pena que no consultasen primero a nadie del Centre d’Estudis Demogràfics, el único centro de investigación en demografía que hay en España, que está en Cataluña y en cuyo patronato rector la mitad de los componentes los aporta la propia Generalitat.

  • Puede interesarte, sobre este tema, el artículo de un prestigioso premio Nobel: Sen, Amartya. (1995), “Il n’y a pas de bombe dèmographique”. Esprit  (216): 118-147 (la versión en inglés es de libre acceso: Sen, A. (1994), “Population: delusion and reality“. The New York Review of Books  41 (15): 62-71.) 

 

*** *** ***

La apuesta Simon – Ehrlich

Cheque enviado a Julian Simon por Ehrlich

El problema de que el ecologismo tenga como aliado a alguien de tan poca solvencia científica es que resulta un flanco débil ante cualquier ataque que cuente con un poco de rigor.

En 1980 algunos economistas que sostenían tesis radicalmente opuestas, encabezados por Julian L. Simon, propusieron a Ehrlich una apuesta. Ehrlich había repetido hasta la saciedad que el crecimiento demográfico haría escasear los recursos naturales y, por lo tanto, elevaría sus precios: Simon le retaba a elegir una cesta de cinco recursos naturales y también una fecha límite. Si llegada esa fecha sus precios habían subido Ehrlich ganaría la apuesta. Y éste aceptó, eligió cinco metales -cromo, estaño, cobre, tungsteno y níquel- y puso un plazo de 10 años. Diez años después se veía obligado a pagar la apuesta, aunque nunca haya reconocido públicamente que no tenía razón (puedes conocer mejor esta historia en un artículo del periodista Luís Olivera).

El problema, al margen de cómo quedase el orgullo personal de Ehrlich, es que este episodio ha sido explotado una y otra vez por los neoliberales más radicales, los negacionistas del cambio climático y, en general, todos los que se oponen al ideario ecologista y a que los estados se comprometan a actuar para frenar la degradación planetaria (tienes un buen ejemplo en liberalismo.org, en un artículo titulado La farsa del apocalipsis ecologista). La lección es clara: la “población” no es una buena materia para la elucubración  sensacionalista, la componen seres humanos, no insectos, y sus relaciones con el resto de factores de los que habla Ehrlich son mucho más complejas de lo que él supone.

El más completo análisis periodístico que he leído sobre la disputa Ehrlich-Simon es Betting on the Planet, de John Tierney en the NYT (02/12/1990)

Desrochers, P., Hoffbauer, C. (2009), “The Post War Intellectual Roots of the Population Bomb. Fairfield Osborn’s ‘Our Plundered Planet’and William Vogt’s ‘Road to Survival’in RetrospectThe Electronic Journal of Sustainable Development 1 (3): 73.

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4 comentarios en “La bomba demográfica de Paul Ehrlich”

  1. Buenos días. No sé quien comenta a Ehrlich (me gustaría) Me parece ubicado y sensato lo que dice. Sin embargo, cada comentario que encuentro sobre posiciones que propenden a un control de población, está acompañado no de críticas sustanciales, sino más bien de desacreditaciones genéricas…

    Se suele referir siempre a Malthus (s. XVIII) como principal referente de esta posición, en una obvia intención de generalizar y reducir la visión del problema que, personalmente, identifico como el más importante inconveniente de orden económico, ecológico y ambiental, que debería ocupar a la sociedad actualmente.

    Sin embargo todos parecen mirar con una sonrisa descreída. Creo que observar lo que pasa en China, que en su desesperación por el desborde poblacional ya ha arrasado con buena parte de sus recursos naturales, y ahora ensaya medidas -también desesperadas- para controlar ese desborde, debría despertamos a una realidad que pretendemos seguir esquivando.

    Al autor de la nota, con respeto y comprensión por su lógico reclamo de calidad científica, me permito decirle que el problema poblacional no sólo se puede analizar desde la demografía, y de hecho los datos y referencias existentes sobran, sin necesidad de ser especialista en la materia. En la misma forma en que no es necesario ser geopolítico para alertar sobre los peligros de una guerra.. Atentamente,

    Marcelo Fernández. Argentina

    1. Marcelo, gracias por tu comentario, pero tus dudas sobre autoría, argumentos, creencias y descreimientos resultan de algún malentendido, porque todo lo que dices no encontrar lo tienes delante, de forma explícita, abierta, extensa, detallada, organizada y documentada. Antes de comentar ¿realmente has buscado lo que dices que no está?
      Y con el mismo respeto que muestra tu comentario, no comprendo tu argumento. Que todo el mundo puede opinar de lo que quiera es evidente, pero lo que no se puede reclamar es el mismo valor para todas las opiniones. ¿De verdad, en una materia técnica como la demografía, todo el mundo se encuentra facultado, después de leer un par de noticias de periódico, para opinar sobre cómo salvar al mundo? (a la hora de reparar un puente nadie reclama estar en igualdad con los ingenieros). Pero todavía me deja más perplejo que el constante desmentido de la realidad no haga mella en los que predicen las grandes amenazas demográficas y, además, se sienten facultados para dar las recetas sobre cómo resolverlas, así, entre la merienda y la cena, entre el comentario del último partido y el de la película de anoche. La única explicación es, claro está, el desconocimiento, que lleva a tropezar una y otra vez en la misma piedra, porque ni siquiera se sabe que uno no es el primero que tropezó ahí. Qué se le va a hacer.
      Ni siquiera reclamo calidad científica, que eso lo dejo para el trabajo o la evaluación de trabajos. Aquí lo único que promuevo es un poco de pensamiento crítico hacia los topicazos, da igual si son del color del entomólogo Ehrlich que alarma sobre el boom humano, reclamando limitar la población, o del teólogo Vaticano, que alarma sobre la baja natalidad y reclama aumentarla. Claro, como creen que pueden opinar sin saber nada de demografía, no entienden, ni unos ni otros, en qué consiste el cambio demográfico, de dónde surge, qué consecuencias tiene, y lo peor es que que unos y otros han provocado políticas de población que, en el mejor de los casos, resultan en atropellos a las personas, y a veces rozan o alcanzan el puro genocidio.
      Este blog es una pequeñísima aportación de claves, materiales, datos y análisis para fomentar esa opinión crítica o, por lo menos, mejor informada. Para mi es un fracaso que todo eso te haya resultado invisible, pero parece que algo sí te interesa la demografía, así que te animo a explorar, y verás que la identidad “del autor de la nota” y de todo el blog, sí que está, y todo lo demás también.

  2. Elias aguilar: Leí el libro hace 40 años titulado Población recursos y ambiente escrito precisamente por Herlich, para mi fue una obra de arte, bien documentado y haciendo un analisis poblacional mundial. aun tengo el libro y lo consulto para hacer comentarios en el trabajo. Comprare el libro que estan anunciando solo que no se donde ya que el otro me lo trajeron de españa.

  3. …ha estadp errado en muchas cosas, malthus tambien; pero aun asi la suerpoblacion es una realidad (esperate tan solo a que los millones y millones de chinos sigan intentando tener una vida la mitad de bueno que la nuestra -ademas con tecnologia obsoleta y qye contamina mas-… eso sin mencionar que quiera hacerlo tambien todo el resto del planeta o que aumente mas la poblacion) y gente como ellos y con sus exageraciones, sinceramente, creo que nos han dado AÑOS extra para recapacitar e intentar cambiar el norte y que tal vez de no haber habido nunca gente asi serian mas ciertas sus predicciones.

    – El querer aumentar la poblacion eternamnete para que sean suficientes para pagar pensiones de gente cada vez mas longeva + q
    -que intentamos contrarestar, en lugar adaptarnos a ello, el que con los ordenadores cada vez hace falta menos mano de obra humana con seguir aumentando el consumo
    hace que una combinacion totalmente nefasta y cuyo resultado practico es que consumimos muchos mas recursos de los que es capaz el planeta de renovar en el mismo periodo de tiempo.

    ya que estoy, el argumento que usan muchos opositores a ehrlich de que paises como japon, con una densisdad de poblacion bastante alta, tienen mejor caldiad de vida que otros mucho menor poblados es una soberana estupidez puesto que japon no se limita a consumir los recursos de su territorio (hace deeeeecadas que importa practicamente toda la madera, por ejemplo, sin mencionar el producir en otros paises) y hablando de una superpoblacion a nivel mundial, y dado que solo tenemos 1planeta, no se me ocurre a mi a que otro territorio vecino podemos cargarle con nuestros problemas de suministro…

    Parir como putos conejos es un acto de egoismo extremo, si tanto te gustan los niños no querras traerlos al mundo que les va a quedar si siguen las cosas por donde estan yendo. Adopta y no molestes mas, coño.

    pero bueno, hoy me apetecia leer el ibro este, que no lo he leido, y no lo encuentro por ahi; habra que esperar a correos.

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