El tobogán de la natalidad


Con esta entrada, en la que comento un artículo reciente de El País, voy a iniciar una serie que vengo planeando hace tiempo: la galería de los apocalipsis, decadencias, armagedones, cataclismos, inviernos y otros desastres demográficos que deberían asustarnos muchísimo a todos. La demografía ha sido, desde su nacimiento, una estupenda manera de asustar. Prácticamente cualquier cambio (o ausencia de cambio) en el volumen, la estructura o la evolución de los distintos componentes de la dinámica poblacional han sido interpretados como una amenaza para el futuro. Siempre hay ideologías o intereses que buscan justificar así medidas políticas que de otro modo podrían resultar difícilmente vendibles o que, sencillamente, no interesan al resto de la sociedad, y siempre hay quien se hace eco de tales opiniones sin apenas cuestionarlas o plantear su credibilidad (¡qué buenos titulares de prensa se consiguen siempre anunciando la gran catástrofe demográfica!)

Si alguien duda de esta afirmación o quiere verla más desarrollada y documentada, bastará con que acuda a dos auténticas joyas de la “metademografía”:

  • Domingo i Valls, A. (2008) Descenso literario a los infiernos demográficos. Distopía y población. Barcelona: Anagrama, Colección Argumentos num. 380. (ver comentario en este blog).
  • Teitelbaum, M. S. y Winter, J. M. (1985), The Fear of Population Decline, San Diego, Academic Press. Existe edición en italiano: (1987), La paura del declino demografico, Bologna, Il Mulino.

Y tampoco estaría mal echar un vistazo al post sobre el gran best-seller del pensamiento occidental sobre el declive y la decadencia demográficos, La decadencia de Occidente (Oswald Spengler, 1918).

Hace años que propongo un marco interpretativo general del proceso de modernización demográfica, marco que conduce a análisis y conclusiones muy diferentes (ver la sección sobre la Teoría de la Revolución Reproductiva).

Pero además de análisis estadístico, sociológico e histórico, conviene ir pulsando los tópicos y comentarios sobre demografía en los medios de masas, la literatura, la publicidad. Modelan la opinión pública y las iniciativas políticas mucho más que los datos desnudos. De hecho modelan incluso el modo en que los demógrafos interpretan y difunden sus propios resultados científicos. Por eso declaro oficialmente inaugurada la galería de los horrores, y lo hago con el primer llanto del 2015 que he encontrado en un gran medio, cuya lectura recomiendo para aconsejar después algunas reflexiones. Por supuesto, si los magníficos colaboradores del blog queréis enviar noticias y comentarios similares, tenéis aquí siempre un espacio y conseguiremos ir acumulando una buena serie de ejemplos como este:

El tobogán de la natalidad en España, ElPaís 9/1/2015 (sorprendentemente, en la sección de “Ciencia”!!!)

Si puedes dedicar unos minutos a leer esa media página, igual también te interesan estos breves comentarios sobre el artículo y su “modus operandi”:

  • Acude primero a cualquier fuente ocasional. Aquí es un estudio cuyo principal autor es un pediatra del Complejo Asistencial Universitario de Palencia. No son demógrafos ni su propósito es analizar el descenso de la natalidad en España, sólo describirlo para que las políticas públicas en pediatría se amolden a las previsiones.
  • Luego llega el descubrimiento de la sopa de ajo. El redactor descubre en ese estudio el descenso de la natalidad, algo que las series del INE publican todos los años y que además difunden en notas de prensa para los medios en general, cosa que este periodista no parece haber notado hasta ahora. Añadamos que no maneja ni siquiera los volúmenes de nacimientos, sino que se queda con las tasas brutas de natalidad, que han descendido en todo el mundo. Ni sospecha que el descenso de las tasas es prácticamente automático en cualquier población que mejore en mortalidad y, por lo tanto, aumente la cantidad de personas que siguen vivas cuando se produce cada nuevo nacimiento (por cierto, una muy buena noticia para los recién nacidos, que cada vez pueden contar con más probabilidad y durante más años con la presencia de sus progenitores en este mundo)
  • La valoración a priori del tema tratado, basada en simples tópicos. Resulta muy visible cómo se prepara el terreno reiterando expresiones como “caída bestial”, “descenso brutal”. Luego recurre a algún especialista, en este caso uno excelente, Julio Vinuesa, para después seleccionar, de todo lo que haya dicho, sólo alguna frase que convenga al propio y preconcebido discurso del redactor (que inocentemente refleja que Vinuesa ya le ha avisado de que el estudio en cuestión no aporta nada nuevo).
  • Una vez preparado el terreno, llega la insistencia en pedir acciones políticas. El autor afirma y reitera que el descenso de la natalidad es atribuible a la “histórica ausencia de políticas demográficas en España”, habla de los “conocidos efectos de esa falta de política”. Abunda así en un tópico antiquísimo según el cual son los Estados y sus políticas los que deciden los niveles de los macroindicadores demográficos. Es falso, simplemente, y quien quiera profundizar un poco más en esta afirmación tiene en este blog toda una sección específicamente dedicada a las políticas de población.

Y así sigue y sigue, con pinceladas como la mención al sensacionalista y mediático Paul Wallace, en su libro El seísmo demográfico (con derecho propio a estar en nuestra galería de los horrores), todo para permitirse la siguiente joya del melodrama periodístico:

“Si, como ha sugerido el economista británico Paul Wallace, autor de El seísmo demográfico, la principal inversión de cualquier sociedad debe ser en su propia sustitución, la población española ha fracasado”.

¡La población española ha fracasado! Uau!!! Nada importa si la población española, a la vez que caía en fecundidad, daba muestras de haber triunfado muy notablemente en esa “principal inversión”. No es que no se quiera ver cuál es la inversión que hoy en día hace la población española en la crianza, educación, alimentación y cuidado de los hijos en comparación con la que hacía cuando la natalidad era más alta, ni los brillantes resultados que todo ese esfuerzo tiene después en la “calidad”(formación, productividad, salud, cultura) de las sucesivas generaciones de españoles. Es que tampoco se ha contrastado tan rotunda afirmación con el simple volumen poblacional; a lo largo del siglo XX la fecundidad en España bajó de casi 4,5 hijos por mujer hasta 1 con pocas décimas, es cierto, y sin embargo, ¡sorpresa!, su volumen creció en ese intervalo desde unos 18,6 millones hasta casi 41 millones. Vamos, que la población española “ha fracasado”.

No me voy a extender más, seguro que en el futuro podremos ir acumulando muchas otras muestras de estos estallidos de alarma sobre lo mal que va la demografía, en España, en México o en Singapur. Sólo hago mención, como último apunte, a la impagable paradoja de que el autor de este artículo facilón y tan manido podría haberse beneficiado mucho si hubiese leído al propio Julio Vinuesa, al que tan mal utiliza y al que tan poco caso hace. Y es que Vinuesa forma parte de la propia documentación imprescindible para esta nueva sección del blog, con el siguiente texto:

Juzga tú mismo si al articulista de ElPaís le convenía leer las apenas cinco páginas de este estupendo texto, que Vinuesa acaba así:

“Aunque parezca que todo el mundo está en disposición de dar alguna, la dinámica de la población no admite conclusiones tajantes ni soluciones simples. En las bibliotecas comparten estantes textos que anuncian cómo la superpoblación llevará inexorablemente en forma de explosión al agotamiento del planeta con otros que avisan del envejecimiento de declive, que también será una forma de suicidio demográfico. Quizás este tipo de asertos sean un requisito imprescindible para ocultar el carácter poco divertido de la Demografía y tratar de hacerla espectacular para poder así presentarla en las portadas de los periódicos, pero en la dinámica demográfica casi nada es irremediable ni definitivo y todo exige tediosas explicaciones técnicas y largas consideraciones metodológicas para, al final, acabar diciendo casi siempre, si se es suficientemente honesto, que la cosa no está del todo clara. Pero hay que reconocer que así resulta imposible hacer titulares de prensa y, lo que es peor, no se consigue prender la atención de la sociedad”. 

En este blog intento quitarle a Julio la razón sólo en una cosa; yo sí creo que la Demografía puede ser divertida y tremendamente interesante, y que puede generar noticias y análisis espectaculares y prender la atención social sin necesidad de recurrir al alarmismo sensacionalista. Eso es lo que intento aquí…

Anuncios

10 pensamientos en “El tobogán de la natalidad”

  1. Osea que la teoría esa que usas para rebatir que el envejecimiento, la falta de recambio generacional o la inversión de la pirámide de población ……. ¡¡¡es tuya!!!

    Cuan engreído y soberbio tienes que ser para ignorar todas las voces de alarma sobre un problema tan obvio que no se necesitan tantos análisis para abarcarlo. Como mezclas churras con merinas cuando hablas de la calidad de alimentación o educación con el descenso de la natalidad. Que tendrá que ver.

    No tienen efecto las políticas anti-natalidad (china), ni las tecnologías antifecundidad, ni la economía y expectativas de futuro. No. Lo único a tener en cuenta es la mayor esperanza de vida. Ole tus cojones.

    ¿Te pegaban los curas de niño o que problema tienes con los conservadores y religiosos? O igual eres uno de esos votantes de Potemos abducido por su ideología progresista. Sino no entiendo ese ataque a la “ultraderecha” ni otros colectivos que defienden la natalidad. O quizás tanto estudiar filosofía ha dejado tu mente arrasada por el relativismo y no tiene fuerzas para un conflicto que necesite solución ( eso son cosas de ingenieros y tal). Tiene que haber algún motivo ideológico, porque sino, no me explico tamaña ceguera que presenta usted.

    Bueno , no ha sido un placer leerte, porque es desesperante ver a alguien letrado y con una postura tan negacionista ante un problema tan evidente. Además paso de perder más mi tiempo con un funcionario que se cree alguien por que trabaja en el CSIC. Pedante.

    1. Me alegra ver que molesto a un individuo como este. Para mí sí es un placer leerte; me confirmas todavía más en el valor del conocimiento y el civismo

  2. Hola, soy estudiante de Grado en Ing. Geomática y Topografía, acabo de descubrir el blog.
    Aunque aún no he podido leer mucho, lo que llevo ojeado, me ha sido de gran utilidad para hacerme una idea sobre los temas que en él se tratan. Lo he encontrado buscando información sobre los trabajos publicados por Julio Vinuesa y Dolores Puga acerca del crecimiento y las proyecciones de población.
    Agradezco mucho el trabajo divulgativo que realiza, y espero en un futuro cercano poder aportar algo de interés para los demás.

    1. Hola Miguel, bienvenido! Gracias por tus palabras. Saber que el blog resulta útil ayuda a seguir con esto, así que no dudes en comentar, criticar o proponer siempre que quieras. Un cordial saludo

  3. Julio, y esta afirmación es cierta?: “Ya hace 10 años, Vinuesa solicitaba “políticas decididas de apoyo a la fecundidad”. Y sigue pidiéndolas. “No han existido nunca”, critica.”

    1. Hola Sol! Me alegra que escribas. Pero ignoro hasta qué punto el articulista cita literalmente las palabras de Vinuesa. Por experiencia puedo decirte que el uso de las entrevistas (casi siempre una llamada de tf para conseguir alguna frase de experto con la que dar más enjundia al artículo) suele ser bastante discrecional, incluso cuando se usa el entrecomillado. Más aún cuando quien escribe es un absoluto neófito en el tema y ya tenía preconcebida la idea del artículo. Por eso al final de la entrada remito a un texto expresamente escrito sobre el tema y firmado por Vinuesa, sin mediaciones de ningún articulista. El fragmento que cito es claramente opuesto al espíritu del artículo de ElPaís.
      Por otra parte, es perfectamente posible que Vinuesa o cualquier demógrafo sostenga que nunca hubo políticas “efectivas” de apoyo a la fecundidad en España sin que eso prejuzgue cómo lo valora o el tipo de políticas que encontraría aceptables. Los tópicos natalistas simplifican hasta el extremo de suponer que las medidas de apoyo a la fecundidad sólo pueden significar una cosa. Por eso es muy oportuno el comentario que Quique nos hizo hace un rato, y en mi respuesta abundo en esta cuestión.

      Un abrazo porteña. Te digo lo mismo que a Quique; manda lo que quieras para el blog cuando tengas un rato (es un buen desahogo de tanto texto académico y artículo científico)

  4. Saludos, siempre presto mucha atencion a los aartículos que ustedes publican, le escribo desde la Rep. Dominicana y soy funcionario del Area Demográfica y Social de la Oficina Nacional de Estadístca.
    Es notorio el descenso de la fecundidad en España, al igual que está ocurriendo en el resto del mundo, unos han empezado antes ese descenso y otros paises menos desarrollados hemos empezado mas recientemente. Me llama la atencion esl pico que se dió en España para el año 2008, y yo me pregunto, no estaría esto vinculado a la inmigración de mujeres en edad fertil?, he de recordar, que con la migración, también se trasladan los patrones reproductivos que tienen en los países de origen del migrante.

    1. Hola Carlos, gracias por tu comentario. Me enorgullece que un profesional como tu también encuentre interesante el blog. Tienes razón, por supuesto, en que la fuerte inmigración de los años anteriores a 2008 es gran parte de la explicación del repunte visible en el gráfico, sobre todo porque no representa fecundidad sino tasas brutas de natalidad. Ese indicador ni siquiera necesita un cambio en las pautas de fecundidad por edades, porque lo único que mide es la relación entre el total de nacimientos y la población media del periodo. Basta con que haya más mujeres jóvenes, como bien apuntas, para que aumenten los nacimientos incluso si sus pautas son las mismas que en los años anteriores. Si además son más altas que las de las mujeres españolas de las mismas edades el efecto es aún mayor, en efecto.
      (aunque también se acentúa la impresión de “pico anómalo” porque la crisis acabó bruscamente con la intensidad del flujo inmigratorio y empezó a revertirlo en los años posteriores).

      Quienes estén interesados en el tema que apuntas pueden leer los trabajos de mi compañera Teresa Castro Martín, una experta auténtica. Por ejemplo, un artículo de síntesis junto a Luis Rosero, que se titula “Maternidades y fronteras. La Fecundidad de las mujeres inmigrantes en España” y puede verse en abierto en este link: http://revintsociologia.revistas.csic.es/index.php/revintsociologia/article/viewArticle/388

      Saludos y gracias de nuevo

  5. Pues te agradezco mucho que saques este tema. Primero, porque a mí también me dejó muy mal cuerpo el artículo, y más aún en un diario serio y supuestamente algo progresista como El País. La foto de la familia numerosa con la que se ilustra (y apoya!!) el artículo es más propia de Arriba o, incluso, El Alcázar.
    Y segundo porque me había quedado estupefacto al ver nombrado a Julio Vinuesa en ese despropósito. Ya está aclarado que fue manipulado vilmente.
    Yendo al fondo del asunto, la unica política ‘natalista’ con la que estoy de acuerdo es en facilitar que las parejas estén en condiciones de tener los hijos que responsable y libremente quieran tener y cuando quieran tenerlos.
    Asi que, hacer todo lo posible y parte de lo imposible para reducir el desempleo (rezar a vírgenes varias no cuenta, ojo), facilitar el acceso a la vivienda y mejorar con acciones tangibles y efectivas la conciliación (no solo un bla bla bla politicamente correcto de vez en cuando; por ejemplo, mejorar sustancialmente el acceso a las guarderías, acoplar mejor el horario de los colegios y el de las empresas, fomentar en estas últimas la jornada continua y la flexibilidad horaria, etc.) son algunos ejemplos concretos de lo que yo únicamente aceptaría como ‘buena política natalista’.

    1. Hello Quique! De acuerdo en todo! De hecho eso no son políticas natalistas sino de bienestar. Casi todo el mundo interpreta, sin cuestionarlo, que el aumento de las facilidades o incluso de los recursos para las familias tendrá un efecto directo y automático sobre el número de hijos, pero la realidad desmiente eso desde hace más de un siglo. Más bien parece que las mejoras, cuando se hacen realidad, son usadas por las familias para tener los hijos en mejores condiciones y dotarlos más y mejor. Lo que no ven los natalistas es que ese comportamiento, que no es el que ellos esperan, es el que de verdad ha tenido siempre un efecto positivo para la reproducción poblacional, porque con los mismos o con menos hijos lo que se incrementa es su duración y calidad. Yo también creo que conviene ayudar y facilitar la vida de las personas, pero no para que se tengan tengan más o menos hijos, sino para que cada generación vaya creciendo y resultando algo mejor que la anterior. Se llama progreso, así de simple. Un abrazo, y manda lo que quieras cuando encuentres materia prima.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s