La pirámide “regresiva”, una falacia


Un error frecuente en apuntes, incluso en manuales, afirma que las poblaciones pueden ser calificadas como “progresivas”, “estacionarias” y “regresivas” según la forma que tenga su pirámide. La gran difusión que ha tenido este error no es responsabilidad de los enseñantes o divulgadores que lo recogen para sus alumnos o lectores, sino de los demógrafos, aparentemente desinteresados por lo que se enseña sobre su disciplina.

He encontrado infinidad de ejemplos de esta falacia, frecuente en apuntes y en materiales docentes para enseñanza secundaria (en muchos idiomas, además). Incorporo sólo un par a continuación (contra las normas de cualquier trabajo científico, esta vez no daré la fuente; no pretendo menoscabar la imagen de aquellos que, con la mejor intención, preparan estos materiales y los distribuyen en libre acceso):

Aquí son Progresiva, regresiva y estancada (pagoda, bulbo, campana), pero tanto el nombre descriptivo como la forma “similar” que cada cual imagina son sumamente variados. En cualquier caso, todas estas tipologías coinciden en señalar uno de los tipos, el de la forma de bulbo, con una valoración negativa. El ejemplo más evidente que he encontrado afirma que este tipo de pirámide es indicativo directamente de una “población en decadencia”:

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Ya sería un error deducir el signo (positivo o negativo) del crecimiento de una población, o su rapidez, sólo a partir de la forma que tiene su pirámide. Pero aún es peor que también se extraigan conclusiones sobre su dinámica demográfica en general, y se acompañen de valoraciones sobre su mayor o menor conveniencia y hasta sobre el futuro al que abocan. Sirva como ejemplo la manera en que la web de un profesor de Móstoles explica las diferencias entre los tres tipos de pirámide:

  1. Forma de triángulo. Base ancha y disminución progresiva de efectivos hacia la cima. Indica la existencia de alta natalidad con mortalidad considerable. Se trata de una pirámide con perfil expansivo, supone una población en crecimiento, progresiva o expansiva.
  2. Forma de arco ojival. Baja mortalidad y natalidad en descenso. Al descender la natalidad, se acusa una disminución relativa de la población joven, y se dice que la pirámide envejece por la base. La población crece, pero muy lentamente. Se trata de una pirámide con perfil estacionario. Indica un crecimiento muy lento y una población en definitiva estable o estacionaria.
  3. Forma de hucha o tulipa. Con una base remetida y muy abultada en el centro. Se trata de una pirámide con perfil regresivo. Indica baja mortalidad y muy baja natalidad, y una población regresiva. La natalidad es tan baja, que incluso queda por debajo de la tasa de mortalidad, resultando el aumento de la proporción de ancianos. La pirámide está envejecida por la cúspide y, como consecuencia, la mortalidad tiende a aumentar ligeramente. El crecimiento de la población es negativo. El perfil resultante tiende así a ser el de una campana invertida. 

Vayamos pues, por partes.

El crecimiento. La simple forma de una pirámide no permite en absoluto deducir  que estemos ante una población creciente, estable o decreciente. Especialmente erróneo es concluir que la pirámide “piramidal” ( “triangular”, “de pagoda”, “progresiva” o como se la quiera llamar) conlleva un rápido crecimiento, ni siquiera crecimiento alguno. Y no hace falta que elabore teóricamente esta negación. Es la simple observación de la realidad la que desmiente esa deducción. La humanidad lleva miles de años presentando una pirámide con la forma supuestamente “expansiva” y, sin embargo, con un crecimiento prácticamente nulo. Por el contrario, lo que esta tipología presenta como el tipo “regresivo” suele ir acompañado de un volumen poblacional que nunca antes se había alcanzado en la población en cuestión.

Las causas de la forma que tiene una pirámide. Se incurre sistemáticamente en el error de concluir que allí donde la pirámide no es triangular es porque ha habido alteraciones de la natalidad. De hecho, se dice que la pirámide “regresiva” resulta de un descenso de la natalidad. Pero esa no es la única explicación posible para esa forma de pirámide. Es cierto que la forma depende de la historia anterior, pero esa historia incluye, casi siempre, los fenómenos migratorios, de los que se olvidan todas estas tipologías. La forma supuestamente regresiva puede deberse a la inmigración masiva de personas adultas por motivos principalmente laborales, y no sólo por un descenso en la natalidad. España es un buen ejemplo en los últimos años anteriores a la crisis económica. Durante los últimos 15 años su pirámide fue supuestamente “regresiva” ¿y a nadie parece extrañarle que el volumen poblacional creciese en varios millones de personas?

Pero es que además la forma “regresiva” puede resultar no de un descenso de la natalidad, sino de un aumento abrupto de dicha natalidad durante algunos años, y su vuelta a la normalidad en años posteriores. El baby boom no fue un estado “normal” de las dinámicas demográficas en ninguna parte, y en muchos países se unió a un descenso simultáneo de la mortalidad muy importante (como España, sin ir más lejos), de modo que también podría explicarse la forma “regresiva” por todo lo contrario al descenso de la natalidad.

La relación entre tamaño, estructura y peso de las migraciones

Lo que estoy diciendo es que una pirámide es una imagen “congelada” de algo que se está moviendo y, por tanto, no podemos deducir de ella ni el tipo de combustible que la impulsa, ni la dirección en la que va. Para eso tendríamos que saber algo más sobre el motor del movimiento (puede ser eléctrico, gasolina, biodiesel…) y tener no una, sino una secuencia de fotografías (al menos dos).

Pero es que, para acabar de complicarlo todo, las causas que pueden alterar la forma de una pirámide (nacimientos, muertes y migraciones) influyen en la forma de una pirámide con una distribución respectiva de “fuerzas” que depende del tamaño de la población. No es lo mismo la pirámide de China que la pirámide de Mónaco o la de un pueblecito rural en medio de la montaña. Cuanto menor es el volumen de una población, más peso tienen las migraciones en la forma que muestre su pirámide. El caso extremo sería la población humana del planeta entero, cuya pirámide no depende en absoluto de las migraciones. Al otro lado tenemos nuestro pueblo de montaña, cuya pirámide no tiene apenas nada que ver con su mortalidad o natalidad, y se debe seguramente al abandono rural de la juventud.

Cuidado con las valoraciones

Espero haber dejado claro que no es cierto, pero supongamos que, en la práctica, la tipología y las causas de cada forma se cumpliesen. Aún así las valoraciones serían erróneas, porque tras esta clasificación no hay un modelo teórico real sobre lo que es “bueno” o “malo” para las poblaciones, sólo prejuicios. Uno de ellos es un tópico terrible pero muy antiguo: se da por supuesto que la única evolución “buena” para una población es el crecimiento indefinido. Otro prejuicio es que la única manera “buena” de conseguido es incrementar los nacimientos constantemente (despreciando así la mayor contribución al crecimiento experimentada por la humanidad en toda su historia, el actual descenso de la mortalidad, simplemente estratosférico). Otro prejuicio más es que únicamente son buenas las pirámides “jóvenes”, prejuicio que tanto la historia como la comparación internacional refutan abrumadoramente.

Interpretar y valorar lo que se observa en demografía basándose en prejuicios y tópicos impide la auténtica comprensión científica del cambio demográfico. Mantienen en nuestra mente un modelo del mundo que la realidad desmiente, y no somos capaces de verlo pese a que todos los signos y datos necesarios estén delante nuestro. Las pirámides de las poblaciones demográficamente avanzadas nunca más volverán a tener forma “piramidal”, sencillamente porque esa forma corresponde a sistemas demográficos primitivos e ineficientes, con una esperanza de vida que jamás superó los 35 años. La humanidad ha experimentado un salto radical en la eficiencia de los sistemas reproductivos, al que corresponde una estructura por edades que no tiene precedentes y a la que debemos dar la bienvenida. Si es que hemos entendido algo de lo que ha pasado aquí.

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13 pensamientos en “La pirámide “regresiva”, una falacia”

  1. Hola! Soy profesora de teoría de la población y análisis demográfico y quiero felicitar a Julio por su iniciativa y decirle que disfruto los materiales que comparte y la generosidad con la que lo hace. Especialmente “le soy fan” a las cuestiones de política de población que tratas, que me parecen fascinantes.
    saludos cordiales,
    Sara

    1. Hola compañera, y gracias por el apoyo. Ya sabes que aquí puedes escribir un post o poner online materiales de los que preparas para tus cursos. Eres desde ya una de mis “firmas invitadas”. Un abrazo

  2. Hola Julio,

    Felicidades por esta entrada del blog y por el artículo sobre la reproducción reproductiva (estoy pensando si lo pongo como lectura obligatoria en mi asignatura de “Análisis demográfico y Políticas de población”, pero entonces entrará en examen, je, je). Te leo regularmente en el blog y, aunque no siempre estoy de acuerdo con tus opiniones, creo que esta vez la has clavado, puesto que es cierto que de la forma de una pirámide demográfica se puede deducir muchas cosas, pero no si la población crece o no.

    Un saludo,
    Fernando Gil

    1. Bandido te envidio. Estás dando esa asignatura! Creo que fue enseñando demografía, más que trabajando con ella, cuando de verdad empecé a ver algunas de sus implicaciones. Es una pena que en nuestro país no haya ninguna universidad que la imparta como ciclo completo. A ver si me mandas materiales para estudiantes. Les pongo tu autoría, por supuesto, y es lo que más difusión tiene, con diferencia. Un abrazo para tí y para la family

  3. Es interesante que acudais a este comentario en otro blog que desmonta totalmente este artículo, sin acritud
    http://www.transicionestructural.net/transicion-estructural/rescate-de-espana-la-travesia-del-desierto-ha-comenzado-(vi)/msg52013/#msg52013

    Cómo se puede decir que
    “el mundo tiene un crecimiento casi nulo” ???

    la pirámide por supuesto que te indica si crece o no la población, si sabemos aunque sea sin exactitud su indice de natalidad…quién puede decir que Alemania, Italia o España va a crecer en población? ojo, que los procesos migratorios cuentan, pero no tanto como induces a pensar

    1. Gracias Enrique por escribir, y por la referencia, que me resulta de gran interés personal, y acuso recibo de que las cosas que enseño aquí no son del agrado de todos. Eso ya lo sabía pero, por favor… cuando sea un demógrafo el que escriba algo así me lo envías también, en serio. De momento quien me “desmonta” es un opinador, que empieza por reconocer que de demografía no tiene ni idea, me descalifica como investigador, luego niega que las ciencias sociales tengan ninguna seriedad, y sólo cuando ya cree haber lanzado suficientes dudas y desprestigio sobre “el otro”, se pone a “rebatir”. Lo hace opinando, mediante algunos recortes de prensa y repitiendo tópicos que “todo el mundo sabe que son así”. De verdad, yo le respondería, con un manual de análisis demográfico en la mano, mis veinte años de dedicación como investigador, mis “alturas” actuales como científico titular del Consejo Superior de Investigaciones Científicas… pero tu blogero ya ha empezado por negar su validez y por descalificar mi capacidad para argumentar. Tú le crees. Ha desmontado por completo lo que escribí. Qué se le va a hacer.
      Por cierto, si yo afirmo que con la pirámide sola no se puede saber si una población crece o no, y tu contestas que por supuesto que se puede saber “si sabemos aunque sea sin exactitud su índice de natalidad”, ¿estás reconociendo ya que con la pirámide sola no se puede?
      Me alegra ver que suscito polémica, reflexión, críticas y, al fin y al cabo, interés por la demografía, que es lo que me mueve. Te agradezco de nuevo el comentario, que uses el blog (espero que sea útil), que lo critiques (¡me encanta!) y te mando un cordial saludo.

      1. Desde luego que con la pirámide sola no se puede saber nada…de acuerdo contigo.
        Pero si hablamos de España, cuando sabemos que la gente vive de media 80 años (INE) y que las mujeres en España tiene hijos más o menos de 20 a 40 años, y que son más bien poquitos (INE) podemos saber más o menos cuantos nacimientos habrá en el año, y por tanto su ritmo de crecimiento, que, salvo altísima inmigración será negativo.

        Por otro lado estoy de acuerdo contigo, en que una natalidad baja no tiene por qué ser negativa, si se acompaña de una subida de la productividad, algo que todos esperamos.

      2. Lo que dices es cierto. El ritmo de crecimiento ya es negativo en estos momentos, por el saldo migratorio, no por el vegetativo, igual que justo antes de estallar la crisis crecíamos a un ritmo tremendo por el saldo migratorio (que llegó a un pico de +700.000 personas en un solo año). Gradualmente los países se están convirtiendo, demográficamente, en el equivalente a las provincias del pasado, con una relevancia cada vez mayor de la movilidad residencial de las personas. Pronto, en unas décadas, será una buena parte del mundo la que crecerá, o no, básicamente en función de las migraciones, como ocurrió hace un siglo con los municipios que crecían y los que se abandonaban. Afortunadamente la unidad de análisis aquí son las personas, cada vez mejor formadas y más libres. Los países que les den oportunidades y buenas condiciones de vida, crecerán. Los que no lo consigan, les verán marcharse. Y los políticos locales, preocupados por “Galicia”, “la nación catalana” o la “madre Rusia”, podrán seguir aprobando leyes familistas, trabas a la anticoncepción, premios a las familias numerosas; si no hacen de su tierra un buen sitio donde vivir, la natalidad va a ser lo de menos. No se puede rescatar al “ente colectivo” a costa de las personas que lo componen, porque las personas tienen pies, no raíces, y ya no se compran y venden con las tierras del señor.
        ¡Vaya parrafada! En fin, que me alegro de verdad de tu participación y comentarios, y espero que sigas expresando tu opinión en este blog, coincidiendo o no con sus contenidos (me gusta la gente crítica). Un saludo

  4. Soy profesor de secundaria y un seguidor de su blog, no me puede parecer más atinada su conclusión final. Espero poder incorporarlo a mis clases.

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