En demografía se estudia la mortalidad como un determinante fundamental de la reproducción de las poblaciones, y es bien sabido que la altísima mortalidad infantil en nuestro pasado era una de las razones por las que la fecundidad tenía que ser también muy alta. Pero una cosa es hablar de números, y otra es «verlo». Ocurre que en este caso disponemos de un legado masivo de imágenes que dan fe de la omnipresencia de la mortalidad infantil, porque la fotografía «de difuntos» fue un género que se popularizó casi desde el mismo nacimiento del arte fotográfico.
Ya previamente la pintura había sido un medio para el recuerdo de los fallecidos, pero también para el «memento mori», el constante recordatorio de nuestro carácter mortal promovido por el cristianismo. Pero la pintura no estaba al alcance de las clases bajas. Cuando apareció la fotografía esta costumbre, lógicamente, se popularizó. Seguir leyendo Mortalidad infantil y fotografía post mortem






