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Demógrafo, Científico Titular del CSIC, Instituto de Economía, Geografía y Demografía desde 2007, anteriormente Investigador Centro de Estudios Demográficos y profesor de Análisis Demográfico y Políticas de Población UAB 1992-2007

Morbilidad


(Del inglés “morbility”).

Es el concepto correspondiente, en términos poblacionales, al de enfermedad en términos individuales. Se trata por tanto de una medida estadística de la intensidad con que se muestran las enfermedades en una población.

Como en otros fenómenos poblacionales, puede calcularse dicha medida de dos maneras diferentes y complementarias:

  1. La proporción de personas enfermas respecto al total de la población en un cierto momento. En terminos matemáticos se trata de una “proporción” (una parte dividida por el total), y se habla entonces de la prevalencia de la morbilidad.
  2. El número de nuevos afectados por la enfermedad  a lo largo de un intervalo de tiempo. En términos matemáticos se trata de una “tasa” (un flujo dividido por la población media durante el tiempo considerado), y se habla entonces de la incidencia de la morbilidad.

(Nota ortográfica: aunque es frecuente, no es correcta la expresión “morbididad”)

Fenómenos renovables (o repetibles) y no renovables


En demografía se trabaja con dos tipos básicos de magnitudes: las relativas a personas o vidas de personas, y las que se refieren a acontecimientos en la vida de las personas (y que cambian sus características). Tales acontecimientos son también llamados “fenómenos” y una distinción básica en ellos es si pueden repetirse o no más de una vez en la vida. Seguir leyendo Fenómenos renovables (o repetibles) y no renovables

Fecundidad de reemplazo


Se refiere a la fecundidad mínima necesaria para que una población cerrada (las migraciones se entienden aparte) se mantenga indefinidamente en el tiempo sin disminuir su volumen, y suele cifrarse en 2,1 hijos por mujer como promedio. Seguir leyendo Fecundidad de reemplazo

Edad promedio (o edad media)


Iindicador que resume en un sólo número la distribución por edades de una población. Se obtiene dividiendo la suma total de las edades de todas las personas que la componen, por el número de dichas personas.

Cuando la población está distribuida por edades cumplidas o por grupos de más de un año se atribuye a cada persona la edad central del intervalo de edades (P.Ej: a todos los que ya han cumplido 3 años se les atribuyen 3’5, y a todos los que tienen 50-54 años se les atribuyen 52´5). Ello supone una aproximación aceptable casi siempre, aunque implica un error por exceso en los grupos muy ancianos. Obliga además a algún tipo de hipótesis cuando la población de las últimas edades se cuenta en un grupo “abierto”, como “80 y más”.

Donde “x” es la edad inicial de cada intervalo de edad; “n” la amplitud del intervalo (en 50-54 la amplitud es 5); y “P” es la población de cada intervalo.

El aumento sostenido de la edad media de una población es lo que se conoce, en otras palabras, como envejecimiento demográfico. En este sitio tienes toda una sección dedicada a este tema.

Edad exacta y edad cumplida


La edad exacta es el intervalo transcurrido entre el nacimiento de una persona y el momento particular en que la estamos observando. Se trata de un desideratum, ya que la exactitud es imposible en sentido estricto, pero se sobreentiende que requiere conocer, además de los años transcurridos desde el nacimiento, también sus fracciones en meses y días.

Lógicamente, sólo tiene sentido respecto a personas individuales (o grupos nacidos exactamente en el mismo momento). Cuando se tienen colectivos de personas, se clasifican en intervalos de edades, siendo el intervalo más común el de los años cumplidos (es decir, el intervalo entre una edad exacta (x) y la edad exacta siguiente (x+1).

De hecho la edad cumplida corresponde al modo común de hablar de la edad: equivale al número de aniversarios cumplidos (los cumpleaños). Generalmente se agrupa la población en función de los años cumplidos, y ese es el tipo de tablas por edad más frecuente.

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Un ejemplo de los errores a los que conduce la mala comprensión de estos dos conceptos nos lo da un usuario del blog, escribiendo el siguiente comentario al Ejercicio 1a. El Diagrama de Lexis:

En el caso del punto a) Población de 2 a 4 años exactos el 31/12/1996, si son años exactos deberían ubicarse en la línea horizontal y en el gráfico aparece vertical.

Como he respondido para explicar que este ejercicio está bien resuelto, y lo que ocurre es que no se ha entendido el enunciado por una mala interpretación de las “edades exactas”, añado también aquí la respuesta, que espero clarifique mejor estos conceptos:

Agradezco la colaboración, pero esta vez no hay ningún error en el ejercicio, aunque entiendo tu confusión por lo de “exactos”, y me da la ocasión de aclarar conceptos. En este caso, además, es fácil, porque el propio enunciado del punto a) incluye el vínculo a la definición de “edad exacta”, así que léelo también.


Para empezar, la población correspondiente a un instante del tiempo (en este caso el 31/12/1996) siempre será una línea vertical, tanto si hablamos del conjunto de edades como si se trata de una franja de edades en particular. Así que no “deberían ubicarse en la línea horizontal” en ningún caso.  


Hay que saber también que, al hablar de la edad, cabe distinguir entre años “cumplidos” y años “exactos”. En años cumplidos es como normalmente decimos nuestra edad (“tengo 18”) y se refiere a cualquier punto entre el inicio y el final de ese año de edad. Si se habla de años “exactos” no les corresponde más que un punto exacto en la línea vertical (el instante en que se alcanza esa duración exacta contando a partir del instante del nacimiento), no el intervalo de año completo correspondiente a una edad cumplida. Por tanto en demografía, si no se sobreentiende por el contexto, sólo puede trabajarse rigurosamente con las edades especificando si son exactas o cumplidas, porque la amplitud de los intervalos no es la misma. Entre los 5 y los 6 años “cumplidos” hay un intervalo de dos años; entre los 5 y los 6 años “exactos” sólo hay un año de intervalo. Ambos casos se dibujarían sobre una línea vertical en el diagrama de Lexis, nunca en horizontal, pero se diferenciarán por representarse con tramos de diferente longitud.
Espero que esto aclare mejor el ejercicio; el resto es practicar. Gracias por escribir y saludos

Crecimiento natural (o crecimiento vegetativo)


Es la diferencia entre los nacimientos y las defunciones durante un cierto periodo de tiempo. Se contrapone al “crecimiento migratorio”, resultante de la diferencia entre las entradas y las salidas migratorias durante el mismo periodo temporal.

El crecimiento natural suele convertirse en una tasa anual de crecimiento, es decir, el periodo de tiempo al que hace alusión se subdivide o multiplica para que se exprese en términos anuales, de manera que pueda compararse siempre con otros crecimientos igualmente convertidos en anuales.  Se expresa en porcentaje o en tanto por mil, cuando se lo relaciona con la población media del periodo.

P. Ej. Una población media de 5000 personas que creció en 100 personas por la diferencia entre nacimientos y defunciones a lo largo de un periodo de dos años, tuvo un crecimiento natural anual de 50 personas, de 50/5000 en términos relativos, lo que se convierte en un 10 por mil anual

En este sitio hay una lección sobre el cálculo del crecimiento demográfico.

Es importante también conocer la Ecuación compensadora, que descompone los factores que determinan el crecimiento.

Natalidad: ¡se nos van las cigüeñas!


Juan Antonio Fernández Cordón

Demógrafo
Consejero del Consejo Económico y Social de España

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La natalidad cae en 2009, por primera vez en los últimos diez años. Todos a una: la culpa la tiene la crisis. Verdad a medias, poco explicativa y poco útil para entrever el futuro. A la espera de datos más detallados, conviene analizar con prudencia y tino los disponibles. Hay que recordar, en primer lugar, que está disminuyendo el número de mujeres en edad de tener hijos, entre las españolas porque llegan a esas edades las generaciones escasas de los ochenta y entre las extranjeras porque se ha interrumpido el flujo de entradas y algunas se han marchado. En estas circunstancias, se reducen los nacimientos, aunque se mantenga el número medio de hijos por mujer. Pero, además, éste ha disminuido, tanto entre las españolas como entre las extranjeras. ¿Qué significado tiene esta disminución? En el caso de las españolas, el año 2009 se inscribe en una tendencia de estabilidad levemente ascendente, rota por el repunte de 2008 que hay que interpretar como un efecto del cheque-bebé. Es cierto que 2.500€ no bastan para que familias decididas a no tener un hijo cambien de opinión, sin embargo aquellas con proyecto de descendencia, sin fecha decidida, han podido adelantar el nacimiento para aprovechar la ayuda (y, a la vista de su reciente supresión, se ve que han acertado). Pan para hoy y hambre para mañana: sube la fecundidad en 2008 y baja en 2009, lo que los demógrafos llaman un efecto de calendario, habitualmente ligado a este tipo de políticas. En lo que respecta a las extranjeras, son dos los efectos. Al mencionado efecto calendario ligado al cheque-bebé, con un impacto todavía mayor que en las españolas, se añade otro efecto basado en el hecho de que las inmigrantes recién llegadas tienen una fecundidad mayor que el resto de las inmigrantes, porque no han tenido tiempo de adaptar su comportamiento a los usos en España y, sobre todo, porque la perspectiva de emigrar provoca un retraso de los nacimientos con el fin de el hijo nazca en el país de acogida. En los últimos años, el peso de las recién llegadas ha sido importante, factor que ha contribuido al incremento observado de la fecundidad de las extranjeras. En 2008 y, sobre todo, en 2009, se reducen las entradas, provocando una disminución de la fecundidad media de las inmigrantes. De momento, parece que el único efecto de la crisis sobre la natalidad es que las cigüeñas extranjeras o se han ido o ya no llegan. Pero atentos al futuro. (JAFC 2010)